Saturday, December 31, 2005

EGO TE ABSOLVO

Bajo sus boinas azules, ennegrecidas por la pólvora y manchadas por el polvo de los caminos, los soldados de Miralles tienen caras de bandidos, con su piel color hollín y sus barbas y cabelleras descuidadas. Desde hace cinco largas semanas se arrastran por las carreteras, sin casi dormir, sin casi descansar, tiroteando en cualquier momento con una rabia creciente.
¿No acabarán con aquellos bandidos liberales? Don Carlos habíales prometido, sin embargo, que después de las fatigas de Estella, España sería suya.
Todos ellos tienen sed de venganza y de sangre, y la alegría de verterla es la que les mantiene en pie, por muy cansados y rendidos que se encuentren.
Vascos, navarros, catalanes, hijos de desterrados que murieron de hambre y de miseria en tierras extranjeras, sienten rabia de fieras contra aquellos soldados que les disputan el camino de la meseta de Castilla, la vía de los palacios en los que han jurado establecer al legítimo rey para repartirse, sobre las gradas del trono restaurado, los cargos del reino y las riquezas de los vencidos.
Entre estos montañeses y los hombres de los partidos nuevos no median únicamente rencores políticos: existen, sobre todo, y antes que nada, viejas cuentas de asesinatos impunes, saqueos sin indemnizar, incendios sin revancha.
Por eso, cuando un soldado de Concha cae entre sus manos, ¡infeliz de él!, paga por los demás, por los que se escurren.
—Hermano, hay que morir —le dicen, apoyándole contra una roca.
El hombre inicia el signo de la cruz, y no bien desciende su mano en un amén más lento, los fusiles, alineados a diez pasos de su pecho, vomitan la muerte.
La víctima se desploma como un guiñapo y no se vuelve a hablar de la cosa.
Los buitres de los Pirineos hacen lo demás.
Si el cura de Miralles, un hombrecillo rechoncho y encorvado, de ojos semicerrados, con la sotana arremangada, pasa junto a los guerrilleros, se cuelga su fusil al hombro y absuelve o bendice al moribundo con gesto rápido.
A veces, sin separar sus ojos del catalejo marino que le sirve para escudriñar rocas o encinares, confiesa al prisionero.
¡Un general es responsable de la vida de sus tropas, qué diantre!
Liberal, pero, eso sí, católico, el prisionero no parece sorprendido del extraño doble oficio del sacerdote soldado.

Es necesario que le confiese, puesto que van a fusilarle, y es muy natural que le fusilen, puesto que se había dejado coger y porque él fusilaría lo mismo si hubiera cogido un prisionero.
Esta lógica satisface por completo las débiles exigencias de su cerebro de campesino arrancado del terruño para doblar la cerviz bajo los arreos militares.
Y, además, ¿para qué luchar con este hecho brutal de la muerte amenazadora, inmediata, inevitable?
Puesto que tiene que llegar, se trata solamente de hacer el equipaje bien para presentarse con todo en orden cuando le corresponda hacer su entrada en el más allá inevitable.

II
Aquella noche, al ponerse el sol, hallábase Pedro Careaga de centinela en la sima de Mallorta, cuando una mujer con un mulo dobló por el sendero de Buenavista.
Tiró al azar y fue el mulo el que cayó. La mujer corrió hacia él sin darle tiempo a cargar otra vez, y cuando la tuvo en la punta del cañón, el navarro no pudo decidirse a tirar.
La hembra era bella y deseable, con sus largos cabellos negros que caían en cascada hasta sus piernas, sus labios rojos y sus pupilas brillantes.
Pedro Careaga olvidó, por su prisionera, la causa de don Carlos y la Libertad.
La mujer, que tenía miedo, le juró además que adoraba al «rey neto». Le probó que no detestaba las caricias perfumadas con pólvora de guerra y que Pedro Careaga era, si no el más hermoso de los mortales, por lo menos el más mimado de los vencedores: todo esto entre las moles de piedra de la sima de Mallorta.
Los brazos de la prisionera rodeaban aún, como un collar de oro moreno, el cuello curtido de Careaga, cuando llegó Joaquín Martínez a relevarle.
—¡Eh, poquito a poco! —dijo—. Hay que repartir, caballerito. Las noches son frescas. No es bueno dormir sin capote, compañero. Ya veo que eres hombre precavido: dosel de pelo, brazos tibios como pañuelo del cuello y manta de carne suave. ¡Me llegó la vez, amigo!
Careaga se levantó y, colocando detrás de él a la prisionera, respondió:
—¡Te llegó la vez, mequetrefe! Donde reina Careaga, no hay otro rey. Si las noches son frescas, ve a calentarte contra esa mula que ha tirado patas arriba mi carabina, o si no tira tú otra. ¡Mi botín es mío, como Navarra es del rey Carlos, hijo de judía!
Joaquín Martínez se echó el fusil a la cara, e iba a tirar, cuando la mujer, de un brinco salvaje, desvió el cañón y mandó la bala a perderse en las nubes.
Alzándose de hombros, Martínez tiró el arma descargada y de un navajazo en pleno vientre tendió en el suelo a la prisionera de Careaga.
—¡Ah canalla! —aulló el navarro precipitándose hacia adelante y blandiendo su carabina.
Pero un nuevo navajazo cortó en sus labios el rosario de las blasfemias. Y se desplomó arrojando una espuma blanquecina por la comisura de los labios en el charco de sangre que salía del cuerpo de la mujer destripada.
Atraído por el ruido de la detonación, llegaba Aliralles seguido de unos cuantos hombres.
Con sus ojos casi desprovistos de cejas por el estallido de un mal fusil, el cura bandolero abarcó la escena.
—¡Puercos! —gruñó sordamente—. Veamos la hembra. ¡Hermosa mujer despachada de un negro navajazo! ¡De qué te ha servido, inocente narciso! Careaga, por lo menos, ha gozado. Bien, muchacho —repuso dirigiéndose a Martínez, cuyos ojos no se despegaban de él—, ¡es muy bonito eso de querer robar el botín de un compañero! ¡Eh, vosotros! Dejadme confesar a este pagano; aquí no se os necesita para nada. Di tu «confiteor» Martínez, y haz acto de contrición.
—«Ego te absolvo» —murmuró Miralles con un gesto de bendición—. ¡Puercos, malditos hijos de p... que se destrozan por una hembra!
Y en seguida, encañonando bruscamente su fusil hacia el individuo, le abrasó los sesos sobre los dos cadáveres.
—¡Si les dejase uno hacer a estos mocitos —refunfuñó— no tendría don Carlos ejército dentro de poco!

OSCAR WILDE

Confesiones de un bribón (fragmento)

..."Voy a ver si puedo escribir algo acerca de mí mismo. Mi vida ha sido bastante singular. Quizá no parezca muy útil o digna de consideración y respeto pero no carece de aventuras, y esta circunstancia puede darle motivos suficientes para que se lea también en aquellos círculos sociales más encopetados y llenos de prevenciones. Soy, un ejemplo vivo de algunos de los resultados que producía el sistema social de esta ilustre Inglaterra a principios del siglo y, por lo tanto, sin pecar de vanidoso, puedo presentarme como modelo, para edificación de mis compatriotas...."

Collins, William Wilkie (1824-1889)

Escritor inglés. Nació en Londres en 1824. Primogénito del paisajista William Collins -sobre quien publicó un libro, Memoirs of the Life of William Collins, en 1848-, cursó estudios de Derecho en Lincoln's Inn. Su dedicación a las leyes la alternó con la profesión de actor y la de prolífico escritor, publicando a los 26 años su primera novela, Antonina or the Fall of Rome (1850). En 1851 conoció a Charles Dickens y desde ese momento se convirtieron en amigos inseparables gracias a su común afición al teatro. Colaboraron en las mismas revistas y fueron coautores de varias obras. Dickens murió en 1870, pero al contrario que a su amigo, la fama de Wilkie Collins declinó. A partir de ese mismo año, Collins propició que sus relatos apareciesen por entregas, en un empeño de llegar a un número mayor de lectores. En 1873 viajó a Estados Unidos, país que recorrió durante varios meses ofreciendo lecturas de sus obras.

DIÁLOGO ENTRE UN SACERDOTE Y UN MORIBUNDO

"....El Sacerdote:
Llegado el instante fatal en que el velo de la ilusión sólo se desgarra para dejar al hombre reducido al cuadro cruel de sus errores y sus vicios, ¿no te arrepientes, hijo mío, de los múltiples desordenes a los que te condujo la humana debilidad y fragilidad?

El Moribundo:
Sí, amigo mío, me arrepiento.

El Sacerdote:
Pues bien, aprovecha estos remordimientos felices para obtener del cielo, en este corto intervalo, la absolución general de tus faltas, y piensa que es por la mediación del santísimo sacramento de la penitencia que te será posible obtenerla del Eterno.

El Moribundo:
No nos comprendemos.

El Sacerdote:
¡Cómo!

El Moribundo:
Te he dicho que me arrepentía.

El Sacerdote:
Así lo oí.

El Moribundo:
Sí, pero sin comprenderlo.

El Sacerdote:
¿Qué interpretación?….

El Moribundo:
Esta…. Creado por la naturaleza con inclinaciones ardorosas, con pasiones fortísimas, únicamente colocado en este mundo para entregarme a ellas y para satisfacerlas, y estos efectos de mi creación no siendo más que necesidades relativas a las primeras vistas de la naturaleza, o, si lo prefieres, sólo derivaciones esenciales de sus proyectos sobre mí, todos en razón de sus leyes, sólo me arrepiento de no haber reconocido bastante su omnipotencia, y mis únicos remordimientos sólo se refieren al mediocre uso que hice de las facultades (criminales según tú, según yo muy simples) que ella me había dado para servirla. La he resistido algunas veces, de eso me arrepiento. Cegado por tus sistemas absurdos, con ellos combatí toda la violencia de los deseos que había recibido de una inspiración más que divina, de eso me arrepiento. Coseché sólo flores cuando pude hacer una amplia cosecha de frutos… Estos son los justos motivos de mi pesar. Estímame en algo para no atribuirme otros.

El Sacerdote:
¡A dónde te arrastran tus errores, a dónde te conducen tus sofismas! Prestas a la cosa creada todo el poder del creador. ¿No ves que esas desdichadas tendencias que te extravían no son más que efectos de la naturaleza corrompida, a la cual atribuyes toda la potencia?
El Moribundo
Amigo, me parece que tu dialéctica es tan falsa como tu espíritu. Quisiera que razonaras más exactamente o que me dejaras morir en paz. ¿Qué entiendes por creador, y qué entiendes por naturaleza corrompida?....

Marqués de Sade

TRÓPICO DE CAPRICORNIO

"... Laura, la ninfómana, baila la rumba, con el sexo exfoliado y retorcido como la cola de una vaca.La danza del sábado por la noche, la danza de melones que se pudren el cubo de la basura, de moco verde fresco y ungüentos viscosos para las partes tiernas. La danza de las máquinas tragaperras y los monstruos que las inventan. La danza de los revólveres y los cabrones que los usan. La danza de la cachiporra y los capullos que golpean sesos hasta convertirlos en un pulpo de pólipo. La danza del mundo del magneto, la bujía que no hace chispa, el suave zumbido del mecanismo perfecto, la carrera de velocidad en una plataforma giratoria, el dólar a la par y los bosques muertos y mutilados. El sábado por la noche de la danza vacía del alma, en la que cada bailarín que brinca es una unidad funcional en el baile de San Vito del sueño de la tiña.Laura, la ninfómana, esgrimiendo su vagina, con los dulces labios de pétalo de rosa dentados con garras de rodamiento de bolas y culo como una articulación de rótula. Centímetro a centímetro, milímetro a milímetro empujan por la pista el cadáver copulador. Y después, ¿zas!. Como si desconectaran un conmutador, cesa la música de repente y con la interrupción los bailarines se separan, con los brazos y las piernas intactos, como hojas de té que bajan al fondo de la taza. "

HENRY MILLER

TRÓPICO DE CÁNCER

....Cuando regresó, estaba todavía más transtor­nada que antes. «¡Se va a morir..., se va a mo­rir!», gemía sin cesar. Por un momento, estuve casi a punto de marcharme. ¿Cómo diablos pue­des montar a una mujer, cuando su madre está agonizando en el piso de abajo, quizá justo bajo tus pies? La rodeé con los brazos, en parte por compasión y en parte decidido a obtener lo que había venido a buscar. Estando así, me susurró, como si estuviera realmente afligida, que necesitaba el dinero que le había prometido. Era para «maman». Joder, en aquel momento no tuve va­lor para regatear por unos francos. Me dirigí a la silla donde había dejado mi ropa y saqué un billete de cien francos del bolsillo del chaleco, al tiempo que me mantenía cuidadosamente de es­paldas a ella, a pesar de todo. Y, para mayor pre­caución, coloqué los pantalones del lado de la cama en el que sabía que me iba a echar. Los cien francos no la satisficieron totalmente, pues, por la debilidad de sus protestas, comprendí que era suficiente. Luego, con una energía que me asombró, se quitó la bata de un tirón y se metió en la cama de un salto. En cuanto la rodeé con los brazos y la atraje hacia mí, alargó la mano hasta el interruptor y se apagó la luz. Me abrazó apasionadamente, y se puso a gemir como hacen todas las gachís francesas cuando se meten en la cama contigo. Me estaba excitando terrible­mente con su agitación; eso de apagar las luces era algo nuevo para mí... parecía como si fuera de veras. Pero también desconfiaba, y en cuanto pude hacerlo cómodamente, saqué las manos pa­ra ver si mis pantalones seguían en la silla....

HENRY MILLER

Tuesday, December 27, 2005

CITA

HASTA LUEGO AMABLES LECTORES,
TENGO UNA CITA CON LA VIDA

LA INMORTALIDAD


..."En el cuadrante, las manecillas dan vueltas en círculos. También el zodíaco, tal como lo dibuja un astrólogo, tiene aspecto de cuadrante. El horóscopo es un reloj. Creamos o no en los pronósticos de la astrología, el horóscopo es una metáfora de la vida que contiene una gran sabiduría.
¿Como dibuja un astrólogo el horóscopo? Traza un círculo, la imagen de la esfera celeste, y lo divide en doce partes que representan los diversos signos: capricornio, tauro, géminis, etcétera. En este círculo-zodíaco dibuja luego los signos gráficos del sol, la luna y los siete planetas, exactamente en el sitio en que estaban las estrellas en el momento del nacimiento del interesado. Es como si dibujase en el cuadrante de un gran reloj, regularmente dividido en doce horas, nueve cifras más, irregularmente ubicadas. En el cuadrante giran nueve manecillas: Son nuevamente el sol, la luna y los planetas, pero tal como se mueven realmente por el universo durante su vida. Cada una de los planetas-manecillas establece permanentemente nuevas relaciones con los planetas-cifras, los signos inmóviles del horóscopo del interesado.
La irrepetible irregularidad con la que se agruparon las estrellas en el cuadrante del zodíaco en el momento del nacimiento de una persona, éste es el tema permanente de su vida, su definición algebraica, las huellas dactilares de su personalidad; las estrellas inmovilizadas en su horóscopo forman, una relación con otra, ángulos cuyo valor expresado en grados tiene distinto significado (negativo, positivo, neutro): imagínese que su amorosa Venus tiene una relación tensa con su agresivo Marte; que Sol, que representa su presonalidad, se ve fortalecido por la conjunción con el enérgico y aventurero Urano; que la sexualidad simbolizada por Luna va unida al soñador Neptuno y así en adelante. Pero a lo largo de su recorrido, las manecillas móviles de las estrellas tocarán sus puntos fijos del horóscopo y pondrán en juego (debilitarán, favoreceran, harán peligrar) diversos elementos de su tema vital. Y eso es la vida: no se parece a una novela picaresca en la que el protagonista se ve sorprendido, de capítulo en capítulo, por acontecimientos siempre novedosos que no tienen denominador común alguno. Se parece a la composición que los músicos llaman "variaciones sobre un mismo tema".
Urano recorre el cielo con relativa lentitud. Trada siete años en atravesar un signo. Supongamos que está hoy en una posición dramática con respecto al inmóvil Sol de su horóscopo (pongamos por caso en un ángulo de 90 grados): atraviesan ustedes una época difñícil. Al cabo de veintiún años esa situación se repetirá (Urano formará un ángulo de 180 grados con respecto a su Sol, lo que tiene un resultado igualmente infausto) pero solo será una repetición aparente, porque en el mismo momento en que su Sol se vea afectado por Urano, Saturno estará en el cielo en tan armónica relación con Venus que la tormenta pasará junto a ustedes como de puntillas. Será como si volvieran a tener la misma enfermedad pero la pasaran en un sanatorio fantástico donde, en lugar de ser atendidos por enfermeras impacientes, lo serán por ángeles.
Dicen que la astrología nos hace fatalistas: ¡No te librarás de tu destino! A mi juicio, la astrología (me refiero a la astrología como metáfora de vida) nos dice algo mucho más sutil: ¡No te librarás de tu tema vital! De ello se desprende, por ejemplo, que es una pura ilusión pretender empezar en medio de la vida una "nueva vida" que no se parezca en nada a la anterior, empezar, como suele decirse, desde cero. Su vida estará siempre construida del mismo material, de los mismos ladrillos, de los mismos problemas, y lo que en un primer momento les parece una "nueva vida" resultará muy pronto ser una simulación de la anterior.
El horóscopo se parece a un reloj y el reloj es una escuela de finitud: en cuanto una manecilla escribe un círculo y regresa al punto del que partió, se cierrra una fase. En el cuadrante del horóscopo giran nueve manecillas a diversas velocidades y a cada momento una fase se cierra y otra comienza. Cuando la persona es joven, no es capaz de percibir el tiempo como círculo, sino como un camino que conduce directamente hacia adelante, hacia paisajes permanentemente cambiantes; todavía no intuye que su vida tiene solo un tema; lo comprende en el momento en que su vida empieza a componer sus primeras variaciones.
Rubens tenía catorce años cuando lo detuvo por la calle una niña que tendría la mitad de su edad y le preguntó: "Por favor, señor, ¿puede decirme la hora?". Era la primera vez que una deconocida le trataba de usted y le decía señor. Le embargó la felicidad y le pareció que ante él se abría una nueva etapa de su vida. Luego se olvidó de aquel apisodio y no volvió a recordarlo hasta que una guapa señora le dijera: "Cuando usted era joven, ¿también pensaba que.....?". Era la primera vez que alguien se refería a su juventud como algo pasado. En aquel momento se le presentó la imagen de la niña olvidada que una vez le había preguntado la hora y comprendió que aquellas dos figuras femeninas estaban relacionadas. Eran dos figuras carentes en sí mismas de significado, encontradas por casualidad, y sin embargo cuando las relacionaba aparecían como dos acontecimientos significativos en el cuadrante de su vida.
Lo diré de otro modo: imaginemos que el cuadrante de la vida de Rubens está situado en un enorme reloj medieval, por ejemplo aquel a cuyo lado pasé durante veinte años por la plaza de la Ciudad Vieja, en Praga. El reloj da la hora y encima del cuadrante se abre una ventanita: sale por ella una marioneta, una niña de siete años que pregunta la hora. Y más tarde, cuando la misma manecilla llega al cabo de muchos años a un nuevo número, las campanas comienzan a sonar, vuelve a abrirse la ventanita y sale la marioneta de una mujer joven que pregunta: "Y cuando usted era joven.."

Milan Kundera

Monday, December 26, 2005

Los Libros Apócrifos

Etim: del griego apokryphos, que significa "oculto."

Originalmente se llamaban apócrifos aquellos libros sagrados cuyo contenido era demasiado sublime para que lo comprendiera el público en general. Pero término "apócrifo" fue tomando un matiz peyorativo, pues con mucha frecuencia resultaba discutible la ortodoxia de estos libros.
Dado que estos libros secretos eran a menudo muy valorados, e incluso escritos, entre los herejes, los Padres de la Iglesia llegaron a aplicar el término "apócrifo" a las obras heréticas cuya lectura era prohibida.
En tiempos de San Jerónimo (c.400), el término "apócrifo" adquirió un nuevo sentido. Desde entonces se llaman apócrifos los libros que pretenden ser revelados pero que no forman parte del canon bíblico.
Los católicos consideran como "apócrifos" una serie de libros judíos o de otros grupos pertenecientes al período bíblico (o que pretenden pasar como pertenecientes al mismo) pero que no han sido aceptados por la Iglesia como parte de las Sagradas Escrituras. Se trata de muchos libros. Entre ellos hay evangelios pseudónimos que llevan nombres de personajes famosos de la Iglesia primitiva (Apóstoles, La Virgen María, Nicodemo, etc.); otras veces, el título se refiere al contenido de la obra (Evangelio de la Verdad) o a su origen (evangelios atribuidos a Marción, a Cerinto).
Estos evangelios pertenecen a distintas categorías y tratan de varios temas. Uno de los favoritos temas de los círculos gnósticos es una aparición de Jesús resucitado a algún personaje famoso de la Iglesia, normalmente un apóstol, a través del cual Jesús revela un camino secreto de perfección. Por regla general, la revelación tiene poca semejanza con el pensamiento de Jesús que nos presentan los evangelios canónicos.
Otros libros apócrifos buscan suplir por los detalles de la vida de Jesús que no aparecen en los Evangelios canónicos. La curiosidad de la gente hace que estos sean muy populares. (Brown, R. : Apócrifos: CBSJ V, 101-102; 122).
Lutero quitó varios libros de la Biblia con el pretexto de que los consideraba "apócrifos". Es por eso que a la Biblia protestante le faltan libros.

FUENTE:
http://es.catholic.net/conocetufe/425/906/articulo.php?id=1609

Te deseo Primero que ames

Te deseo primero que ames y que,
Amando, también seas amado.

Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
Y que después de olvidar no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así,
pero que si es, Sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos y que,
Incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles,
Y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas Enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta para que,
Algunas veces, te cuestiones tus propias certezas.

Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
Para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más,
Esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.

Igualmente te deseo que seas tolerante;
No con los que se equivocan poco, porque eso es fácil,
Sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente,
Y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
Sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
Y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
Y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
Y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste,
No todo el año sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena,
Que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras, con urgencia máxima,
Por encima y a pesar de todo, que existen
Y que te rodean seres oprimidos
Tratados con injusticia, y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro
Y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
Porque de esta manera te sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
Por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento,
Para que descubras de cuántas vidas está hecha un árbol.

Te deseo, además, que tengas dinero,
Porque es necesario ser práctico.
Y que por lo menos una vez por año pongas algo
De ese dinero enfrente de ti y digas:
"Esto es mío",Sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera
Pero que, si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte
Y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer,
Y que, siendo mujer, tengas un buen hombre
Mañana y al día siguiente, y que cuando estéis exhaustos
Y sonrientes, aún sobre amor para empezar de nuevo.

Si todas estas cosas llegaran a pasar,
No tengo nada más que desearte.

Victor Hugo

Demian (Fragmento)


"...Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía, o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella."

Hermann Hesse

La Destrucción



El demonio a mi lado acecha en tentaciones;
Como un aire impalpable lo siento en torno mío;
Lo respiro, lo siento quemando mis pulmones
De un culpable deseo con que, en vano, porfío.

Toma a veces la forma, sabiendo que amo el arte,
De la más seductora de todas las mujeres;
Con pretextos y antojos que no echo a mala parte
Acostumbra mis labios a nefandos placeres.

Cada vez más, me aleja de la dulce mirada De Dios,
dejando mi alma jadeante, fatigada
En medio de las negras llanuras del hastío.

Y pone ante mis ojos, llenos de confesiones,
Heridas entreabiertas, espantosas visiones...
La destrucción preside este corazón mío

Charles Baudelaire

MAKURA NO SOSHI (fragmentos)


Anochece

Anochece y apenas puedo seguir escribiendo. Sin embargo, me gustaría dejar terminadas mis notas por completo, haciendo un último esfuerzo.
Escribí estos apuntes sobre todo lo que vi y sentí, en mi habitación, pensando que no iban a ser conocidas por nadie. Aunque mis anotaciones son triviales y sin importancia, podían parecer malintencionadas e incluso peligrosas a otros; por eso he tenido cuidado en no divulgarlas. Pero ahora me doy cuenta de que, así como inevitablemente brotan las lágrimas, según dice el poema, del mismo modo estas notas dejarán de pertenecerme.
Un día, el ministro del Centro entregó a la Emperatriz una pila de cuadernos. La Emperatriz me preguntó:”¿Qué se podría escribir en ellos? El Emperador ya está redactando los Anales de Historia”. Entonces yo le contesté: “Si fueran míos, los usaría como almohada”. La Emperatriz me dijo: “Entonces, quédatelos”, y me los dio.
Comencé a llenarlos con el relato de rarezas sobre hechos del pasado y toda clase de asuntos. Llené una enorme cantidad de hojas. En mis notas hay muchas cosas incomprensibles. Si hubiera elegido temas que las demás personas consideran interesantes o espléndidos, o si hubiera escrito poemas sobre árboles, plantas, pájaros o insectos, los otros podrían juzgar mis escritos, tendrían derecho a afirmar “conocemos sus sentimientos”. En otras palabras, la crítica sería admisible.
Pero mis notas no son de esta clase. Escribí para mi propio entretenimiento, y apunté únicamente lo que sentía. Nunca esperé recibir, sobre estos escritos casuales, comentarios tan importantes como los que se dedican a notables libros de nuestro tiempo. Me sorprendo cuando escucho cómo los lectores aseguran que se sienten apabullados ante mi trabajo. Pero es natural que actúen así: conozco la mentalidad de aquéllos que hablan bien de lo que detestan, y critican lo que les gusta. Por eso todavía lamento que hayan leído mi libro.

Libro de la Almohada (Makura No Soshi)
Sei Shonagon

QASIDA EN NUN


Este poema es de Ben Zaydún, uno de los clásicos de la literatura árabe medieval. Sus poemas inmortalizaron a la princesa Wallada, culta, elegante y de costumbres libres -una verdadera mujer moderna -que le amó primero apasionadamente para desdeñarle después.
Este desgraciado amor le inspiró las más bellas páginas.
«Qasida en Nun» es ritual entre los árabes.



La aurora del día de la separación que ha de reemplazar
el de nuestra unión, acaba de aparecer; ha llegado el momento
de alejarnos mutuamente de la dulzura de nuestras citas.

Pues, mientras surgía el alba tras de la noche,
hemos hallado la muerte, y el que se encarga
de las lamentaciones fúnebres se ha alzado para llorarnos.

¿Quién hará saber a aquellos cuyo alejamiento nos impregnó de tristeza -tristeza que no consume el tiempo, pero que nos consume-que el destino, sonriente cuando estábamos entre ellos
nos hace ahora verter lágrimas?

Nuestros enemigos se irritaron al vernos saciar mutuamente
nuestro amor y desearon vernos agobiados de pena.
Y la suerte ha dicho: «¡Que así sea!»

Entonces, la que estaba atado en nuestras almas, se ha desatado,
y se ha roto la que por nuestras manos fuera unido.

En otro tiempo no temíamos la separación;
henos hoy sin esperanza de reencuentro.

¿Puedo yo saber, yo que jamás he dado satisfacción a nuestros enemigos, si mis enemigos han obtenido de ti algún favor?

Jamás creímos en nuestra separación, más que por nuestra voluntad, jamás nuestra firmeza se debilitó con otra creencia.

Pensaba que la desesperación con sus crisis me procuraría el olvido.

Estoy desesperado. ¿Por qué, pues, la desesperación
ha excitado mis recuerdos?

Vos os habéis alejado y yo también; mis caderas se ha resecado
por el violento amor y mis lágrimas no se agostan.

Cuando mis íntimos pensamientos vuelan
para hablaros en secreto al oído, estoy próximo a morir de dolor,
mientras procuro sufrir con paciencia.

Al perderos, los días se han transformado, se han vuelto sombríos, mientras que antes, gracias a vos,
incluso las noches eran resplandecientes.

Cuando el fin de la vida era desinteresarme de todo
que no fuera nuestro cariño, y la fuente donde abrebaba mi gozo
era pura por la sinceridad de nuestro amor.

Cuando inclinábamos hacia nosotros las ramas de la intimidad,
que nos tendían sus frutos maduros,
frutos que a manos llenas cogíamos.

Ojalá pueda mi fidelidad ser regada por la ola primaveral de la dicha!
Pues tú eres para mi alma el perfume que la embalsama.

No pienses que tu ausencia, lejos de mí, cambiará mi corazón,
aunque se prolongue; el alejamiento no cambia el corazón de los que aman.

¡Lo juro por Alá! Nada ha buscado mi deseo para reemplazarte;
mis votos no se han alejado de ti.

¡Oh relámpago que surcas la noche, vete de madrugada a palacio;
derrama el aura de la felicidad
sobre la que me daba a beber el vino puro del amor y la pasión!

Y allí, si el pensar en mí entristece a la amiga
cuyo recuerdo esta noche causa mis penas.

¡Oh soplo ligero del céfiro!, lleva mi saludo a quien, a pesar de la distancia, me devolverá la vida, si me saludara.

A quien no ve que el destino me hace morir, el destino a quien ayuda, cuando por mi parte no ha tenido motivo de queja.

Es de estirpe real y se creería que Dios la ha hecho de almizcle,
mientras a los demás mortales los hizo de limón.

O que la moldeó de plata sin mezcla y la ha coronado
con el más puro oro virgen, al hacerla y adornarla.

Si se inclina, halla pesadas las perlas de su collar,
a causa de su vida de bienestar;
los anillos ensangrientan su carne delicada.

El sol, embelleciéndola, ha sido para ella nodriza llena de ternura;
y sin embargo,
ella no ha ofrecido su bello cuerpo al sol más que algunos instantes.

Se diría que el sol ha fijado en medio de sus mejillas
la brillante marea de los astros, como un talismán benéfico,
como un adorno.

No nos estorbó el no haber sido su igual en nobleza;
pues, en la pasión, el mutuo abandono de amor es suficiente.

¡Oh jardín!, hace mucho tiempo que mis miradas
no han acariciado rosas ni englantinas,
arrebatadas por la brisa en pleno frescor.

¡Oh paraíso cuyos resplandores me han inundado con sus reflejos; innúmeros deseos, infinitas delicias.

¡Oh mansión de felicidad! Viví en su bienestar,
bajo el manto de los favores cuyos pliegues sostuve
durante algún tiempo.

No te he nombrado por tu nombre; es por respeto a ti; porque te honro. Tu alta situación me impide nombrarte.

Pues tú eres sin igual; no tienes par en cualquiera de tus cualidades.
Me basta con describirte clara y sencillamente.

¡Oh, Edén de la eterna felicidad!, en el que yo he cambiado
el agua de las fuentes y del río del paraíso, tan agradable,
por el fruto del árbol del infierno y el alimento de los condenados.

Pudiera decirse que no hemos pasado juntos una noche,
sin que nuestra unión haya estado de tercera, mientras nuestra dicha hacía desviar los ojos de nuestros detractores.

Escondidos entre las benévolas tinieblas nocturnas,
que nos ocultaban hasta que el alba, al apuntar, amenazaba descubrirnos.

No es sorprendente que pregone la tristeza,
ya que se me ha obligado a alejarme de la amiga,
ni que haya olvidado la paciencia.

Ya recité mi dolor, como suras escritas, el día de la separación,
y tomé como norma la paciencia.

Pero tu amor... no, yo no puedo, con justicia, compararlo a un brebaje, aunque cuando él me abrevaba me llenaba de alteración.

No he tratado con desprecio la morada de bellezas
en la que tú eres la estrella;
para consolarme del olvido no lo he rehuido por despecho.

No me he alejado voluntariamente de tu lado: las vicisitudes
de mi destino me han hecho partir en contra de mi voluntad.

Estoy triste por ti. Cuando el vino joven me excita,
al inundarme con sus reflejos; cuando hacemos cantar a los cantores,

ni las copas de vino calman mi espíritu, ni las cuerdas
de los instrumentos consiguen distraerme.

Sé fiel al pacto, puesto que yo continúo observándolo;
el ser bien nacido es aquel que trata con equidad tal como es tratado.

No he buscado compañía que pueda saciarme en tu lugar,
no me he servido de nadie para reemplazarte.

Aun cuando la misma luna llena, que ilumina las tinieblas,
descendiera por mi amor de los lugares por donde sigue mi curso,
no podría cautivarme como tú.

Cumple el pacto; mas si no me concedes el don de volver a reunirnos
me satisfaré con la ilusión y con el recuerdo.

Tu respuesta me será de gran provecho si aumentas con ella los beneficios que no has cesado de prodigarme.

Que Dios, por mis súplicas, te conceda salud,
mientras dure en ti un ardiente amor.
Escóndelo a las miradas y no descubras mi retiro.

Ben Zaydún Arabia, siglo XI

Versión de L. S.

FUENTE:
http://amediavoz.com/sueltosTraduc1.htm#QASIDA%20EN%20NUN

Sunday, December 25, 2005

Vladimir Nabokov (EEUU, 1899-1977)



" Ahora creo llegado el momento de presentar al lector algunas consideraciones de orden general. Entre los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o tres veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica ( o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a estas criaturas escogidas.
(...)
Entre esos límites temporales, ¿son nínfulas todas las niñas? No, desde luego. Tampoco es la belleza una piedra de toque; y la vulgaridad - o al menos lo que una comunidad determinada considera como tal- no daña forzosamente ciertas características misteriosas, la gracia letal, el evasivo, cambiante, anonadante, insidioso encanto mediante el cual la nínfula se distingue de esas contemporáneas suyas.
(...)
Era la misma niña: los mismos hombros frágiles y color de miel, la misma espalda esbelta, desnuda, sedosa, el mismo pelo castaño. Un pañuelo a motas anudado en torno al pecho ocultaba a mis viejos ojos de mono, pero no a la mirada del joven recuerdo, los senos juveniles. Y como si yo hubiera sido, en un cuento de hadas, la nodriza de una princesita, reconocí el pequeño lunar en su flanco.
(...)
Si pedimos a un hombre normal que elija a la niña más bonita en una fotografía de un grupo de colegialas o girl scouts, no siempre señalará a la nínfula. Hay que ser artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una burbuja de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en su sutil espinazo, para reconocer de inmediato, por signos inefables - el diseño ligeramente felino de un pómulo, la delicadeza de un miembro aterciopelado y otros indicios que la desesperación, la vergüenza y las lágrimas me prohiben enumerar- al pequeño demonio mortífero ignorante de su fantástico poder.
(...)
Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo. Li. Ta. Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, un metro cuarenta y ocho de estatura con pies descalzos. Era Lola con pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos era siempre Lolita. "

Fragmentos de Lolita

FUENTE:http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2081

Chateaubriand


- François René de Chateaubriand -
(Francia, 1768-1848)


François René de Chateaubriand, escritor y político francés, pionero del romanticismo, muy conocido por su autobiografía y la novela René. Chateaubriand nació el 4 de septiembre de 1768, en Saint-Malo, Bretaña. Entró en el Ejército francés en 1786, y estuvo en París durante los primeros años de la Revolución Francesa. Se negó a unirse tanto a los realistas como a los revolucionarios radicales, y se trasladó a Estados Unidos en 1791 con la intención de buscar el Paso del Noroeste. Sin embargo, sólo viajó por la costa este. Chateaubriand regresó a Francia en 1792 y luchó con la Armée des émigrés. Meses después, herido y enfermo, huyó a Inglaterra (1793). Al volver a Francia (1800) bajo un nombre falso, Chateaubriand se ganó el favor de Napoleón, que le otorgó un cargo diplomático. Dimitió y se volvió contra Napoleón en 1804, molesto por la ejecución de Luis, duque de Enghien. Después de la restauración de los borbones fue nombrado par de Francia en 1815, embajador en Gran Bretaña en 1822 y ministro de Asuntos Exteriores en 1823-1824. Murió el 4 de julio de 1848, en París. Chateaubriand fue uno de los escritores franceses más importantes de la primera mitad del siglo XIX. Introdujo personajes y ambientes nuevos y exóticos, procedentes de los nativos de Norteamérica y de los paisajes americanos, subrayando la introspección y la melancolía con tintes pesimistas, como demuestran sus novelas Atala (1801) y René (1802). Estos nuevos elementos literarios lo señalan como uno de los precursores del romanticismo. Además, en El genio del cristianismo (1802) afirmó que el cristianismo era moral y estéticamente superior a las demás religiones. Esta afirmación influyó profundamente en la vida religiosa y literaria de su tiempo. Sus otras obras importantes se refieren también a la defensa del cristianismo, relatos literarios de sus viajes por América y su autobiografía, publicada póstumamente, Memorias de ultratumba (1848-1850).

FUENTE: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1579

Friday, December 23, 2005

El Tamborilero


....para y por los niños

CUENTOS, HISTORIETAS Y FÁBULAS


..."-Acabo de oír de los labios más hermosos del univer­so la más halagadora confesión que me sea posible escu­char -exclama Franville, arrojándose a los pies de Agustina-. ¡Ah!, objeto adorado de mi más tierno amor, reconoced mi fingimiento y dignaos a no castigarlo; a vues­tros pies os imploro clemencia y así permaneceré hasta mi perdón. Junto a vos, señorita, tenéis al amante más cons­tante, al más apasionado; pensé que esta estratagema era necesaria para vencer a un corazón cuya resistencia cono­cía. ¿Lo he logrado, hermosa Agustina? ¿Negareis a un amor limpio de vicios lo que os dignasteis a declarar al amante culpable..., culpable? Yo... culpable de lo que habíais creí­do... ¡Ah! ¿Cómo podíais pensar que pudiera existir una pa­sión impura en el alma de quien sólo por vos se consumía?
-¡Traidor!, me has engañado... pero te perdono...; sin embargo, así no tendrás nada que sacrificar por mí y mi orgullo se sentirá menos halagado, pero no importa, yo te lo sacrifico todo... ¡Adelante!, para complacerte renuncio con alegría a los errores a los que casi tanto como nuestros gustos nos arrastra nuestra vanidad. Ahora me doy cuenta, la naturaleza así lo exige; yo la sofocaba con desvaríos de los que ahora abjuro con toda mi alma; no se puede resistir a su imperio, ella nos creó sólo para vo­sotros, a vosotros no os formó más que para nosotras, observemos sus leyes, la misma voz del amor hoy me las revela, para mí habrán de ser sagradas. Aquí tenéis mi mano, señor, os tengo por hombre de honor y digno de mí. Si por un momento pude merecer la pérdida de vues­tra estima, a fuerza de atenciones y de ternura quizá pue­da aún reparar mis errores, y haré que reconozcáis que los de la imaginación no siempre consiguen degradar a un alma bien nacida...."

Marqués de Sade

Amor Enamorado


"....DIANA ¿Qué te han hecho?
FEBO Ese CUPIDO,
ese hermano de la muerte,
ese decrépito niño,
envidioso de que hiciese
aquel celebrado tiro
con que di muerte a Fitón,
de Tesalia basilisco,
me hirió de amor de la hija
de Peneo, ilustre río,
que huyendo de mí, transforman,
airados siempre conmigo,
los dioses en árbol; mira
si me quejo, si suspiro,
si lloro con justa causa;
como a mi hermana, te pido,
si no remedio, venganza
DIANA Por esta luz que recibo,
Febo, de tus claros rayos,
y que doy por tantos siglos
doce veces a los años,
que ha de hacer que el mal nacido
rapaz, por quien le aborrezca,
de amor se abrase a sí mismo.
Tú verás enamorado
al Amor, nuevo prodigio
al mundo; que esta venganza
será por los mismos filos.
No hay dios que esté bien con él,
todos le han aborrecido;
tú verás como le doy
con mi castidad castigo.
¿No sabe Venus, no sabe
que sus lascivos delitos
descubren mis castos rayos?......"


LOPE DE VEGA (1562 – 1635)

¿Quiénes fueron los Templarios?

La Orden del Temple es una orden militar de monjes-guerreros creada en Jerusalén por nueve caballeros franceses que, 9 años después, fue aprobada canónicamente, en 1128, en el concilio de Troyes, con el apoyo de san Bernardo de Claraval. Se dedicaron a proteger a los peregrinos y a combatir al Islam, tanto en Tierra Santa como en España. Se extendieron por toda Europa y, tras un proceso lleno de calumnias y torturas, fue abolida por el papa Clemente V en el concilio de Vienne (1312) debido al descrédito público en el que había caído tras su detención masiva en Francia por Felipe el Hermoso que ansiaba sus riquezas, para lo cual no reparó en acusarles de herejes y depravados morales.

Los templarios en Guadalajara

La única referencia documental fidedigna que conocemos es una bula del papa Alejandro III, de 1170, en donde habla de la existencia de diversos conventos castellanos del Temple, entre los cuales figura Torija en Guadalajara. Diversas tradiciones orales, recogidas por Antonio Herrera Casado, hablan de la presencia templaria en la misma ciudad de Guadalajara (donde luego se alzaría el monasterio franciscano); en el santuario de Nuestra Señora de la Hoz en el río Gallo, cerca de Molina de Aragón; en la ermita de Santa Ana de Albares, en el Hundido de Armallones de Ocentejo; en la iglesia de Nuestra Señora de la Zarza de Peñalver; en la ermita de Cubillas de Albalate de Zurita, y en las ermitas de Bustares, Santa Columba/Coloma de Albendiego y de Santo Alto Rey. A ellas hay que añadir Campisábalos según Rafael Alarcón.

La faceta misteriosa del Temple

La élite iniciática del Temple contactó en Tierra Santa y en España con representantes cualificados del esoterismo islámico y judío; contacto que sirvió para revitalizar y darle un nuevo giro al esoterismo cristiano, o sea a su espiritualidad más profunda y universal, que es el fundamento interior de la religión cristiana, es decir su base metafísica iniciática.

Del esoterismo islámico conocieron el sufismo y la gnosis shiita, y del judío la cábala. Precisamente fue en Guadalajara donde Moisés de León escribió, entre 1270-1300, el cuerpo central del "Zohar" o "Libro del Esplendor", que sigue siendo considerado como el texto literario cabalístico medieval más importante de Europa.

El "Zohar", será, junto con la "Enciclopedia de los Hermanos Sinceros" (un grupo musulmán shiita de finales del siglo X), dos de los textos esenciales a los que Ángel Almazán ha recurrido para demostrar el simbolismo esotérico de la planta, alzado e iconología de las ermitas de Santo Alto Rey y Albendiego, especialmente las celosías mudéjares de Santa Columba.
Como elemento común de los tres esoterismos citados (judío, cristiano e islámico) se encuentra el pitagorismo, neopitagorismo, platonismo y neoplatonismo.
El "Cantar de los Cantares" y el Grial son, asimismo, dos elementos esenciales en la interpretación esotérica llevada a cabo por Ángel Almazán en lo que respecta a los dos enclaves de Guadalajara.

Angel Almazán de Gracia

FUENTE: http://www.aache.com/service/templarios.htm

AUTOBIO

Nací a muy temprana edad.
Dejé de ser analfabeta a los tres años,
virgen, a los dieciocho,
mártir, a los cincuenta.

Aprendí a montar en bicicleta,
cuando no me llegaban
los pies a los pedales,
a besar, cuando no me llegaban
los pechos a la boca.
Muy pronto conseguí la madurez.

En el colegio,
la primera en Urbanidad,
Historia Sagrada y Declamación.
Ni Álgebra ni la sor Maripili me iban.
Me echaron.
Nací sin una peseta. Ahora,
después de cincuenta años de trabajar,
tengo dos.

GLORIA FUERTES

Thursday, December 22, 2005

El Infierno de Dante


Estos nunca vivientes desgraciados
iban desnudos, y los azuzaban
avispas y moscones obstinados.
El rostro con su sangre les surcaban
y caía a sus pies, mezclada al llanto,
do molestos gusanos la chupaban.

INFERNO, III, 64-69

Dante Alighieri


Nace en Florencia a fines de mayo de 1265, hijo de Alighiero y Bella y tataranieto de Cacciaguida, que murió durante la segunda cruzada en Tierra Santa. La familia era noble por linaje, pero ya muy decaída y, como la pequeña nobleza y el pueblo artesano, güelfa. La biografía de D. adolece aún hoy de muchos periodos oscuros. Nada se sabe de su adolescencia con precisión. Pudo haber estudiado filosofía con los franciscanos de S. Croce, si bien la retórica parece haberla aprendido de Brunetto Latini. Cierta es también su amistad con Guido Cavalcanti. En 1277 se acordó el matrimonio entre D. y Gemma Donati, celebrado no sabemos cuándo, del que se conocen hasta cuatro hijos: Giovanni, Pietro, Jacopo y Antonia. Tres años antes del acuerdo matrimonial, cuando el poeta tenía nueve, vio por primera vez a Beatriz Portinari, que según parece fue la esposa de Simone dei Bardi. Pero en 1290 murió Beatriz y D. quedó sumido en el desconsuelo. Se sabe que un año antes había intervenido en la batalla de Campaldino, entre florentinos y aretinos. Tras la muerte de Beatriz la vida del poeta se caracterizará por un doble aspecto: la dedicación a los estudios y la participación en la vida política. La composición de la Vita nuova, historia poética de su amor por Beatriz y exaltación de ésta debe de ocurrir en 1292-93, y por entonces e inmediatamente después deben colocarse las rimas, que podrían acreditar, por ciertas alusiones, alguna pasión violenta. La lectura de autores como Boecio y Cicerón le ocupó por entonces y posiblemente estudió filosofía con los dominicos de S. María Novella. Eran los años en que la sucesión de los Papas romanos iba a ser decisiva en el futuro de Dante. En efecto, en 1292 muere Nicolás V y hasta dos años después no lograron ponerse de acuerdo los cardenales, que eligieron a un ermitaño, Celestino V, que abdicó a los cinco meses; del nuevo cónclave (1294) salió elegido Bonifacio VIII, cuya política teocrática merecería la más fiera oposición del poeta florentino. En 1294 tuvo D. ocasión de encontrarse en Florencia con el príncipe Carlos Martel, primogénito de Carlos II de Anjou. A partir del año siguiente pudo participar en la vida pública de su ciudad, gracias a una disposición que anulaba la exclusión para dichos cargos de los nobles de cierta condición, siempre que estuvieran inscritos en alguna de las Artes. En los años finales del siglo formó parte de distintos organismos del gobierno de Florencia y en 1300 fue enviado como embajador a S. Gimignano. En el mismo 1300, año del primer jubileo de la cristiandad, tuvo que oponerse, durante los dos meses en que fue uno de los priores o regidores de la ciudad, a la curia romana, que pretendía, en virtud de la doctrina de la plenitudo potestatis, entrometerse en la jurisdicción ciudadana. Parece ser que por entonces, y a causa de un tumulto, se admitió la sugerencia de D. de mandar al confín a siete jefes del partido blanco, entre los que se hallaba Guido Cavalcanti, y a otros siete del negro, las dos facciones en que estaban escindidos, más por intereses que por principios, los güelfos florentinos. Habiendo enviado Bonifacio VIII, en 1301, a Carlos de Valois como pacificador a Florencia -aunque en realidad se proponía, como lo logró, favorecer el triunfo de los negros, magnates adictos a la política papal-, la ciudad mandó tres embajadores al Papa, uno de los cuales era D., que pertenecía a la nueva burguesía pacifista de los blancos. Mientras los otros dos fueron reenviados, D. quedó retenido y quizá no volvió más a Florencia. La noticia de la sentencia, por la que se condenaba a D. a una multa de 5.000 florines, a estar confinado dos años y a una exclusión perpetua de los cargos públicos, bajo la acusación de malversación de fondos, alcanzó al poeta en Siena, de regreso de Roma, en enero de 1302. Dante ni pagó ni se justificó, lo que ocasionó una segunda sentencia dos meses después, por la que le hubieran quemado vivo caso de capturarle. Y así empezó el largo exilio de D. que abarcará el resto de su vida. Pronto se separó también de sus compañeros de destierro formando, como él mismo dice, «partido por sí mismo». Fue así aceptando o buscando la hospitalidad de distintos señores: en primer lugar, en Verona (1304), con Bartolomeo della Scala; después en la Lunigiana, al NO de la Toscana, con los Malaspina (1306); en los años siguientes en Luca y, de ser cierto, lo que dicen, el cronista G. Villani y Boccaccio, en París. En 1308 Enrique o Arrigo VII de Luxemburgo hereda el trono de Alemania y se propone actuar de pacificador en las luchas del Imperio. Va a Italia (1310), llamado por el papa Clemente V, dispuesto a restablecer la paz por encima de las distintas facciones. Fue el momento de la gran esperanza de D. que veía la posibilidad de realizarse su sueño de los dos poderes, el Papa y el Emperador, en buena convivencia, y, con ello, la superación de su propio problema, con la posibilidad del retorno a Florencia. Pronto se vinieron abajo sus ilusiones, pues Enrique VII, además de verse envuelto en seguida en las luchas intestinas, se murió de repente cerca de Siena (1313), y con él las últimas esperanzas del poeta. Llegó incluso a rechazar una amnistía que le ofrecieron en 1315, porque quería volver a su patria con todos los honores. El último lustro de la vida de D. sigue envuelto en mucha oscuridad: continuó su peregrinar por tierras de Italia, estuvo quizá en Asís, de nuevo en Luca y en Verona, aquí acogido con todos los honores por Cangrande della Scala y, por fin, a partir de 1318, en Rávena, con Guido Novello da Polenta, sobrino de la famosa Francesca del inmortal episodio. Testimonio de la fama de que ya gozaba es la invitación que le llegó de Bolonia para explicar una cátedra de retórica o de poesía; y hasta se discute sobre su aceptación. En cambio, es seguro que al regresar de Venecia, como embajador de Guido da Polenta, m. en la noche del 13 sept. 1321 en Rávena, donde todavía yacen los restos.

J. ARCE FERNÁNDEZ

FUENTE:
http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?titulo=DANTE%20ALIGHIERI&cat=biografiasuelta

Los Chamanes


La palabra chamán proviene de un vocablo de origen siberiano shaman que identifica hombre-dios-medicina. El vocablo tungu original xaman contiene la raíz scha, "saber", por lo que chamán significa "alguien que sabe, sabedor, que es un sabio". Algunas investigaciones etimológicas explican que la palabra proviene del sánscrito por mediación chino-budista al manchú-tungu. En Pali es schamana, en sánscrito sramana es algo así como "monje budista, asceta". El termino chino intermedio es scha-men.
Ese conocimiento o sabiduria que nos refiere la etimología, implica de una manera o de otra, un contacto con el mundo de los "espíritus", contacto que el que chamán utiliza en su propio interés y particularmente para ayudar a otros que sufren, e incluye en su actividad lo que seria propio de un psiquiatra o psicoterapeuta contemporáneo. Especialmente si se considera que "la psicoterapia es un camino para la expansión de la conciencia. Es una actividad en el desarrollo de nuestra vida con la cual nos ayudamos a nosotros mismos y a los otros, para despertar del estupor de la inconsciencia y la ignorancia conociendo quien nosotros somos realmente."


FUENTE:
http://www.mind-surf.net/drogas/chamanismo.htm

MI VIDA

"Cómo esbozamos un retrato de la vida y el carácter de una persona que hemos conocido? En general, exactamente igual que como se esboza el de una región que hemos visitado alguna vez. Tenemos que representarnos sus particularidades fisonómicas: la naturaleza y forma de sus montes, la fauna y la flora, el azul del cielo; todo esto, en su conjunto, determina nuestra impresión. Pero, precisamente aquello que primero salta a la vista, la masa de las montañas, la forma de los roquedales, no proporciona en sí mismo el carácter fisonómico propio de una región: en distintas extensiones de tierra, como grupos que se atraen y se repelen, surgen según leyes idénticas idénticos tipos de montes, las mismas configuraciones de la naturaleza inorgánica. Algo distinto ocurre con la naturaleza orgánica. Sobre todo en el reino vegetal se encuentran los rasgos más sutiles para un estudio comparativo de la naturaleza.

Algo parecido sucede cuando queremos contemplar una vida humana y valorarla con justicia.

No debemos dejarnos guiar por los acontecimientos ocasionales, los dones de la fortuna, los giros caprichosos del destino, pues sólo son el resultado de la coincidencia de circunstancias externas que, similares a las cimas de las montañas, son las primeras que saltan a la vista. En cambio, precisamente aquellas experiencias mínimas, aquellos acontecimientos interiores a los que no damos importancia, son los que con más claridad muestran la totalidad del carácter de un individuo, pues se desarrollan orgánicamente según la naturaleza humana, mientras que los otros no le pertenecen, sólo están unidos con él de forma inorgánica.

Después de esta introducción parecerá como si yo deseara escribir un libro sobre mi vida. De ningún modo. Solamente quiero señalar cómo comprendo los acontecimientos vividos que narraré a continuación. Esto es, tal y como lo haría un apasionado naturalista que reconoce en sus colecciones de plantas y minerales, clasificadas según los distintos terrenos, la historia y el carácter de las que examina; en contraposición al niño ignorante que sólo ve en ellas piedras y plantas para jugar y divertirse y del utilitarista que las contempla orgullosamente con desprecio, ya que las considera inútiles al no servir ni para alimento ni para vestido.

Como planta, nací cerca del camposanto; como hombre, en la casa de un párroco de aldea.

¿Y a santo de qué ese tono tan profesoral? Puede ser, pero, en todo caso, no deseo excusarlo. ¿Qué más puede hacer una introducción para mejorar la vida que instruir, si la vida misma no instruye? Y estas noticias escuetas de mi vida ni podrán instruir ni entretener; son como piedras lisas; pero, en realidad, esas piedras son hermosas, con su coraza de musgo y tierra.

Al lado de la carretera comarcal que va desde Weißenfels hasta Leipzig y que pasa por Lützen, se halla la villa de Röcken. Se encuentra rodeada de sauces, álamos y olmos aislados, de modo que desde lejos sólo se ven sobresalir las elevadas chimeneas de piedra y el antiquísimo campanario sobre las verdes cimas. En el interior del pueblo hay anchos estanques separados unos de otros por estrechas franjas de tierra. En torno a ellos, verde frescor y nudosos sauces. Algo más arriba se encuentra la casa parroquial y la iglesia; la primera está rodeada de jardines y de prados arbolados.

Muy cerca se halla el cementerio, repleto de lápidas semienterradas y de cruces. Tres acacias majestuosas de amplias ramas dan sombra a la propia casa parroquial.

Aquí nací el 15 de octubre de 1844 y, a causa del día de mi nacimiento, se me bautizó con el nombre de «Friedrich Wilhelm». El primer acontecimiento que me conmocionó cuando aún estaba formándose mi conciencia fue la enfermedad de mi padre. Era un reblandecimiento cerebral. La intensidad de los dolores que sufría mi padre, la ceguera que le sobrevino, su figura macilenta, las lágrimas de mi madre, el aire preocupado del médico y, finalmente, los incautos comentarios de los lugareños debieron de advertirme de la inminencia de la desgracia que nos amenazaba. Y esa desgracia vino: mi padre murió. Yo aún no había cumplido cuatro años.

Algunos meses después, perdí a mi único hermano, un niño vivaz e inteligente que, presa de un ataque repentino de convulsiones, murió en unos instantes.

Así pues, tuvimos que abandonar nuestra tierra; al atardecer del último día jugué aún con muchos niños y me despedí de ellos, al igual que de todos mis lugares queridos. No pude dormir; nervioso y malhumorado daba vueltas en mi lecho hasta que, finalmente, me levanté. En el patio se cargaban varios carros; la tenue luz de una linterna iluminaba la escena. En cuanto amaneció se engancharon los caballos; partimos en medio de la bruma matinal hacia Naumburg, la meta de nuestro viaje. Aquí, al principio con timidez, luego algo más espabilado, pero siempre con la dignidad de un pequeño filisteo envarado, comencé a conocer la vida y los libros. En Naumburg aprendí también a amar la naturaleza representada en sus hermosos bosques, valles, castillos y fortalezas y a querer a los seres humanos en la persona de mis parientes y amigos.

Comenzó también la época del gimnasio y, con ella, los nuevos intereses y las nuevas inquietudes. Sobre todo fue entonces cuando germinó mi inclinación por la música, a pesar de que el comienzo de las clases casi contribuyó a erradicarla en sus raíces. Mi primer maestro fue un maestro de capilla, con todos los encomiables defectos de un maestro de capilla y, además, de uno jubilado, sin ningún mérito especial.

Finalmente, y con la debida lentitud de rigor, llegué a tercero. Ya era tiempo de salir del círculo materno, de desacostumbrarse por fin a esa rutina que es tan nefasta para la vida práctica. Poseía en mí la ciencia de algunas enciclopedias, todas mis posibles inclinaciones se habían despertado ya, escribía poemas y dramas horripilantes y mortalmente aburridos, me martirizaba con la composición de música sinfónica y se me había metido en la cabeza la idea de adquirir un saber y un poder universales, tanto que me hallaba en peligro de convertirme en un completo cabeza de chorlito y en un visionario.

Por eso me vino muy bien, desde todos los puntos de vista, en calidad de alumno interno de la escuela provincial de Pforta, dedicarme durante seis años a concentrar mis fuerzas y dirigirlas hacia metas muy concretas.

Todavía no he dejado atrás esos seis años; sin embargo, puedo considerar ya maduros los frutos de este período, pues siento sus efectos en todo lo que actualmente emprendo.

Así pues, puedo mirar con agrado casi todo lo que me ha ocurrido, ya sean alegrías o penas; los acontecimientos me han conducido hasta ahora como a un niño.

Ya va siendo hora, tal vez, de tomar yo mismo las riendas de los acontecimientos y entrar de lleno en la vida.

Y de este modo el hombre se libera de todo aquello que lo encadena; no necesita dinamitar las rocas, sino que, inesperadamente, éstas caen por sí solas cuando un dios se lo ordena. Y ¿dónde está el grillete que al final aún le aprisiona? ¿Es el mundo? ¿Es Dios?"

F.W. Nietzsche
Escrito el 18 de septiembre de 1863

DIOS OLÍMPICO


Hijo de Cronos y Rea y hermano de Zeus. En el reparto que hacen los tres hermanos del mundo le tocó el subterráneo, el dominio de los muertos que es donde habita y al que da su propio nombre: el Hades. También es dios de lo que contiene el subsuelo y por tanto de las riquezas de las profundidades de la tierra. No participa de la vida de los dioses olímpicos. Sólo salió una vez para raptar a la joven Perséfone-Proserpina y llevarla consigo a los Infiernos para hacerla su esposa. Vive rodeado de divinidades infernales como el Can Cerbero, monstruoso perro de tres cabezas que vigila la puerta del reino de los muertos y Caronte, el barquero que traslada las almas de los muertos a través de la laguna Estigia

FUENTE:
http://www.cnice.mecd.es/eos/MaterialesEducativos/mem2000/mitologia/Mitologia/diosesol.htm

El Anticristo

"Mirémonos cara a cara. Somos hiperbóreos; sabemos perfectamente bien hasta qué punto vivimos aparte. “Ni por mar ni por tierra encontrarás un camino que conduzca a los hiperbóreos”; ya Píndaro supo esto, mucho antes que nosotros. Más allá del Norte, del hielo, de la muerte; nuestra vida, nuestra felicidad... Hemos descubierto la felicidad, conocemos el camino, hemos encontrado la manera de superar milenios enteros de laberinto. ¿Quién más la ha encontrado?"

Friedrich Nietzsche

LOS OJOS VERDES (Leyenda)

...." Y esa mujer, que es hermosa como el más hermoso de mis sueños de adolescente, que piensa como yo pienso, que gusta de lo que yo gusto, que odia lo que yo odio, que es un espíritu hermano de mi espíritu, que es el complemento de mi ser, ¿no se ha de sentir conmovida al encontrarme? ¿No me ha de amar como yo la amaré, como la amo ya, con todas las fuerzas de mi vida, con todas las facultades de mi alma?...."


GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Wednesday, December 21, 2005

ANTOLOGIA DE LA POESIA ARGENTINA

Fragmentos:

"...Son necesarias las palabras para destruir
el miedo, la opresión de las cosas.
Hay palabras que mueren sin haber nacido,
sin llegar a dar la libertad,
sin oponer sus dientes a la pobreza,
hay palabras que mueren bajo el pensamiento.


Y sólo las que viven como el hombre
y las que aman como el hombre,
las palabras que se hablan, que se entienden,
las que cubren el mundo,
las que se ocultan en el sacrificio,
las que se dan en actos concretos como labios,
sólo las que el amor
da a cada uno,
sólo el deseo de cumplirlas y los días cumplidos
en cada ser humano,
son las palabras que subsisten
como el sol o la lluvia
en todos los tiempos,
en este tiempo ardiente que vivimos,
el que luego se volverá contra nosotros
si no lo contenemos con el amor a otros:
un amor inmediato,
tu amor, tu ser en todo,
tu estar en mí..."

ALBERTO LUIS PONZO
Mayo-Junio 1967 / Enero 1968

(Amor Inmediato. 1968)

Esta noche es especial

Hoy ocurre el solsticio de invierno...





El solsticio de invierno (21 de diciembre) es el día más corto del año (en el hemisferio norte). Al mediodía el sol alcanza el punto más bajo del cielo durante el año. En los solsticios el sol cae sobre el trópico de Capricornio.

Todo empezó al observar las estrellas...

En determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer. A estos días extremos en la posición del Sol se les llamó solsticios de invierno y verano, los cuales ocurren los días 21 diciembre y 22 junio respectivamente.

El sol en su movimiento aparente por la eclíptica alcanzará el punto de mayor declinación sur sobre el Ecuador terrestre y comenzará a ascender nuevamente. Este punto es el que se identifica en la tierra como Trópico de Capricornio, en esta época los días son cortos y las noches largas y frías al norte del ecuador, la promesa del inicio de la Primavera con la llegada del Equinoccio de Primavera en el mes de marzo, está cada vez más cerca.

Estas fechas corresponden al hemisferio norte, pues en el sur es al contrario. El día que veremos al sol ponerse más al sur es el 21 de diciembre y el día que lo veremos ponerse más al norte es el 21 de junio. “Las fechas mencionadas son las típicas, pero puede ser que en un año determinado caiga un día antes o después, debido a las irregularidades del calendario gregoriano, como los años bisiestos”.

Este momento recurrente donde la luz triunfa sobre las tinieblas esta lleno de gran energía solar o Cristica, por lo que se aprovecha tradicionalmente en todo el mundo para hacer importantes peticiones para el venidero año, se le ha llamado el día del “Espíritu de la Navidad” y se celebra tradicionalmente el 24 de diciembre.

El día de Navidad tiene una intima relación con el solsticio de Invierno. En la antigua Roma celebraban el 25 de diciembre lo que era el nacimiento del Sol, un dios para ellos, adoptando, este día, más tarde, los cristianos como el nacimiento de Dios. Aquí vemos la importancia que tenía el solsticio de Invierno y la duración de los días, en los antiguos pueblos donde la luz jugaba un papel esencial.

Relata la leyenda que este día baja el "Espíritu de la Navidad" al planeta tierra con la misión de dar e irradiar su alegría, prosperidad y abundancia, recogiendo las peticiones que se le hagan de todo corazón para el futuro año en forma de carta. Es una gran oportunidad que se presenta sólo una vez al año y que todos deberían compartir para aprovechar sus maravillosos beneficios.
Según la mitología griega, la cabra Amaltea amamantó a Zeus, éste en agradecimiento la colocó en la constelación de Capricornio.

Es el décimo signo del zodíaco, marca el inicio del frío y duro invierno. Su naturaleza asigna gran importancia al alcance de logros...

¡Muchas felicidades a todos y que todos sus deseos se hagan realidad!

LO BELLO Y LO SUBLIME

"Las diferentes sensaciones de contento o disgusto descansan, no tanto sobre la condición de las cosas externas que las suscitan, como sobre la sensibilidad peculiar a cada hombre para ser grata e ingratamente impresionado por ellas. De ahí proviene que algunos sientan placer con lo que a otros produce asco; de ahí la enamorada pasión, que es a menudo para los demás un enigma, y la viva repugnancia sentida por éste hacia lo que para aquél deja por completo indiferente."

Immanuel Kant

FUENTE: http://www.librodot.com/searchresult_type.php

Tuesday, December 20, 2005

Una Mujer Sin Importancia

Comedia en cuatro actos

(Pausa.)

MISTRESS ALLONBY.- Lord Illingworth, hay una cosa por la cual me agradará usted siempre.

LORD ILLINGWORTH.- ¿Sólo una? ¡Y yo que tengo tantas malas cualidades!

MISTRESS ALLONBY.- ¡Ah! ¡No presuma de ellas demasiado! Puede usted perderlas al envejecer.

LORD ILLINGWORTH.- Confío en no envejecer jamás. El alma nace vieja, pero va rejuveneciéndose. Esta es la comedia de la vida.

MISTRESS ALLONBY.- Y el cuerpo nace joven y envejece. Esta es la tragedia de la vida.

LORD ILLINGWORTH.- También es a veces la comedia. ¿Pero cuál es esa misteriosa razón por la que le agradaré a usted siempre?

MISTRESS ALLONBY.- Pues, porque no me ha hecho usted nunca el amor.

LORD ILLINGWORTH.- ¡Pero si no he hecho nunca otra cosa!

MISTRESS ALLONBY.- ¿Sí? No lo había notado.

LORD ILLINGWORTH.- ¡Qué suerte! Hubiera podido ser una tragedia para ambos.

MISTRESS ALLONBY.- Habríamos sobrevivido los dos a ella.

LORD ILLINGWORTH.- En nuestro tiempo se puede sobrevivir a todo, excepto a la muerte, y soportarlo todo menos una buena reputación.

MISTRESS ALLONBY.- ¿Ha probado usted a hacerse una buena reputación?

LORD ILLINGWORTH.- Es uno de los inconvenientes que no he tenido nunca que soportar.

MISTRESS ALLONBY.- Puede presentársele.

LORD ILLINGWORTH.- ¿Por qué amenazarme?

MISTRESS ALLONBY.- Se lo diré cuando haya usted besado a la puritana. (Entra el lacayo.)

FRANCISCO.- El té está servido en el salón amarillo, milord.

LORD ILLINGWORTH.- Diga a la señora que ya vamos.

FRANCISCO.- Bien, señor. (Sale.)

LORD ILLINGWORTH.- ¿Vamos a tomar el té?

MISTRESS ALLONBY.- ¿Le agradan a usted los placeres tan sencillos?

LORD ILLINGWORTH.- Adoro los placeres sencillos: son el último refugio de lo complejo. Pero si usted quiere, quedémonos aquí. Sí, quedémonos aquí. El Libro de la Vida comienza con un hombre y una mujer en un jardín.

MISTRESS ALLONBY.- Y acaba en el Apocalipsis.

LORD ILLINGWORTH.- Tira usted divinamente. Pero ha saltado el botón de su florete.

MISTRESS ALLONBY.- Me queda aún la careta.

LORD ILLINGWORTH.- Y da más encanto a sus ojos.

MISTRESS ALLONBY.- Gracias. Vamos.

LORD ILLINGWORTH.- (Ve la carta de MISTRESS ARBUTHNOT sobre la mesa, la coge y examina el sobre.) ¡Qué letra tan singular! Me recuerda la de una mujer que conocí mucho, hace ya años.

MISTRESS ALLONBY.- ¿Quién era?

LORD ILLINGWORTH.- ¡Oh! Nadie. Nadie de particular. Una mujer sin importancia. (Vuelve a dejar la carta en su sitio y sube los escalones de la terraza con MISTRESS ALLONBY. Se sonríen.)

BAJA EL TELÓN

OSCAR WILDE (traducción de Julio Gómez de la Serna)

FUENTE: http://www.cervantesvirtual.com/FichaObra.html?Ref=2362

Lecciones de Brujería


EL SUSURRO DEL NAGUAL

El TONAL es la base de todo lo que somos y percibimos como hombres. El hombre común debe poseer una "unidad" en la isla del tonal. Sin esa coherencia que le da la unidad, el hombre puede perder el "juicio". La racionalidad del hombre le da equilibrio en su mundo; es, diremos, el instrumento del tonal. Para el hombre común es suficiente vivir con la "mitad" de sus posibilidades; se conforma porque ese mundo es, regularmente, seguro y confortable. Pero el hombre que quiere vivir con la totalidad de sí mismo debe entrar en el peligroso y exhaustivo camino de la Toltequidad o "brujería". Romper la unidad del tonal, su coherencia o racionalidad, si no se hace en una forma cuidadosa, puede poner en serios peligros al ser humano.
El tonal es muy frágil y no admite que le quiten el "control" de la realidad. Aun así, la Toltequidad propone, como camino, abrir y reducir la isla del tonal, pero sin lastimarla o destruirla. Para poder hacer al tonal "flexible y tolerante" debemos liberarlo de todas las "porquerías" que hemos ido recogiendo por la vida y hemos ido depositando en la isla hasta saturarla y, por consiguiente, gastamos toda la energía que poseemos.
Un guerrero entiende que tiene muy poco tiempo en la Tierra y que en cualquier instante puede morir; por ello sabe que debe limpiar su isla a través deL ahorro de energía para poder entrar a la otra parte de sí mismo, que es el nagual.
El guerrero busca sobre todas las cosas llegar a la totalidad; sabe que sólo hay tiempo para la impecabilidad; lo demás agota su poder, la impecabilidad lo renueva permanentemente.
La impecabilidad consiste en hacer de la mejor forma todo cuanto uno haga; dicho en otras palabras, el ahorro constante y sistemático de la energía, ahorro constante que se acumula y allí radica el "poder personal".

Guillermo Marín Ruiz

FUENTE: http://www.toltecayotl.org/marin.html

Las Hadas de Cottingley

Fuente: Manuel Carballal (mundomisterioso.com)

El pasado marzo los negativos de las fotografías de hadas más famosas del mundo fueron adquiridos en Londres, por una cifra millonaria, durante una subasta pública. Tras 80 años de polémicas, dos películas y docenas de libros sobre el tema, Mundo Misterioso, que ha hecho su propia investigación histórica y analítica del caso, ofrece todas las respuestas al enigma de la hadas de Cottingley...

La noticia llegaba a la prensa británica el pasado mes de marzo. Tras unos años fuera de las primeras página, las fascinantes "hadas de Cottingley" volvían a ser tema de portada. En una subasta pública realizada a mediados de mes en la London's Knightsbridge, una compradora anónima había pagado la friolera de 6000 libras (más de un millón seiscientas mil pesetas) a la empresa Bonhams & Brooks, por los negativos originales de las fotografías de hadas mas famosas del mundo. Dichos negativos, ahora propiedad de una adinerada desconocida, se encuentran en formato de cristal, tal y como era habitual en la época, presentando las imágenes de un grupo de hadas y gnomos, con un nitidez que sin duda ha hecho estremecer a la afortunada que posee, desde hace pocas semanas, el original de las imágenes -supuestamente paranormales- que han hecho correr más ríos de tinta, y de cinta videográfica, en la historia de lo paranormal.

Mundomisterioso.com ha tenido acceso a las publicaciones, documentos y archivos de la época, y ahora estamos en disposición de reconstruir la historia de ese misterio...
Las hadas de Cottingley"Es posible que los hechos que vamos a contar en este libro saquen a la luz la estafa más fabulosa jamás hecha al público, pero tal vez, por el contrario, muestre que estos hechos constituyen un hito de la historia de la humanidad". Con tan sugerente arranque se iniciaba el primer capítulo, de uno de los libros menos conocidos de Sir Arthur Conan Doyle, famoso mundialmente y para siempre, gracias a sus novelas sobre el detective Sherlock Holmes. En 1922 Doyle publicaba su obra The coming of the fairies (publicada muchos años después en España con el título de El misterio de las hadas. Hesperius, 1998), donde recogía esta singular historia.

"A comienzos del mes de mayo de 1920, hablando con mi amigo el Sr. Gow, redactor en jefe de la revista Light, tuve conocimiento de que alguien se enorgullecía de haber fotografiado hadas..." En realidad el amigo de Conan Doyle no había visto las famosas fotos personalmente, sin embargo pudo encaminar al escritor hacia la Sra. Scatcherd quien, aunque tampoco había visto la fotos de hadas, pudo facilitar al creador de Sherlock Holmes copia de una carta que le había enviado la hermana del Sr. Edward L. Gardner, un veterano miembro de la Sociedad Teosófica -más exactamente de la logia Blavatsky de Londres- quien, gracias a sus conferencias sobre espiritismo en la Sala Mortimer, había entrado en contacto con una familia de Bradford, que poseía dos supuestas fotos de hadas, llegando a proyectarlas en alguna de sus charlas.

Como no podía ser menos, el creador del detective más famoso de la historia siguió la pista. Y tras averiguar que las fotos habían sido enviadas a la Sra. E. Blomfield para un peritaje, dirigió allí sus pesquisas hasta, por fin, poder ver con sus propios ojos las ansiadas fotografías.

Concretamente se trataba de dos placas de 8,2 cm x 10,8 cm, una muy nítida y la otra sobrexpuesta. Fotos que reconoce le dejaron "encantado" y califica de "maravillosas". De esta forma Conan Doyle creyó encontrar la prueba que ansiaban todos los teósofos y esoteristas del Londres de principios de siglo, para demostrar que sus convicciones sobre el más allá, los seres espirituales, y lo sobrenatural, eran mucho más que vanas conjeturas. Y sin dudarlo un segundo decidió sumergirse en la investigación de aquel misterio.

Resulta entrañable estudiar las primeras cartas que Conan Doyle se intercambió con los protagonistas de esta historia, y a las que Mundo Misterioso ha tenido acceso, como a otra mucha documentación de la época. Y demuestran hasta que punto Doyle, y muchos de sus contemporáneos, se implicaron emocionalmente con aquel misterio, que el célebre escritor soñaba como la anhelada prueba de que sus convicciones sobre el más allá eran acertadas.

Las hadas ante la cámaraLas imágenes en cuestión habían sido tomadas por Elsie Wright, de 16 años, y su prima Frances Griffith, de 10, la cual, aunque vivía normalmente en Sudáfrica, se encontraba pasando unas vacaciones en la casa de sus tíos, en Bradford. Elsie, la mayor, era una joven adolescente apasionada por el mundo de las hadas, las cuales dibujaba constantemente, ya que afirmaba poder verlas desde dos años, ante el natural escepticismo de sus padres.

Una tarde de sábado, en julio de 1917, Elsie y Frances pidieron insistentemente al padre de la primera su cámara fotográfica, una Migd de placas, para poder fotografiar las hadas. Tras mucha insistencia Arthur Wright, padre de Elsie, se la dejó, enseñándoles como apretar el disparador, y pidiéndoles que tuviesen mucho cuidado con ella. Las niñas se marcharon muy contentas y, según recordaría la madre de Elsie en sus entrevistas con Conan Doyle, apenas estuvieron una hora fuera de casa, volviendo hacia las cuatro de la tarde. Cuando regresaron devolvieron la cámara intacta pero con unas cuantas impresiones marcadas en las placas. A excepción de las ropas mojadas de Frances, que accidentalmente se había caído en el arroyo, nada parecía indicar que las muchachas hubiesen hecho algo que no fuera jugar y divertirse como de costumbre. A menos que Frances no se hubiese caído, sino que alguien la hubiese arrojado al río...

Arthur Wright reveló manualmente las placas -exactamente unas Imperaial Rapid de 8,2 por 10,8 cm- en su laboratorio doméstico, y descubrió que en los clisés aparecían unas extrañas manchas blancas que se anteponían al rostro de Frances. Cuando le preguntó a su hija qué creía que podía ser, Elsie aseguró que eran sus amigas las hadas. El Sr. Wrigyt se rió de la infantil ocurrencia y las guardó en un cajón, pensando que las manchas podrían ser hojas o papeles arrastrados por el viento.

Unas semanas después, en agosto, las niñas volvieron a salir al bosque con la cámara, de nuevo hacia las cuatro de la tarde, y de nuevo Arthur Wright se sorprendió al encontrar una extraña mancha en el clisé. Esta vez era su propia hija, Elsie, la que aparecía al lado de lo que aparentaba ser un pequeño gnomo. Convencido de que las niñas querían gastarle una broma, les prohibió volver a utilizar su cámara. Pero la mecha del cohete ya estaba encendida... Cuando, tres años después, tras asistir a una conferencia sobre espiritismo en la Sociedad Teosófica, la madre de Elsie mostró la fotos a Gardner, este no cabía en si de júbilo. El mismo júbilo que compartiría poco después con Arthur Conan Doyle cuando ambos se dedicaron a investigar tan sugerente caso.

Tanto la casa de fotografía Kodak, como los laboratorios de la compañía Illingworth analizaron las placas, pero sus conclusiones fueron demasiado ambiguas como para frenar la repercusión internacional de las imágenes.

En la Navidad de 1920 la revista Strand Magazine publicó un artículo sobre las hadas firmado por Arthur Conan Doyle, e ilustrado con las fotografías de Cottingley. Sin embargo en aquel primer artículo, y para proteger la identidad de las protagonistas, Conan Doyle cambió el nombre de la famila protagonista, por el de Carpenter, y el del pueblo, por West Riding. Pero la confidencialidad duró poco. El 12 de enero de 1921 el revista Westminster Gazette, que había enviado un reportero a investigar el caso, encabezaba la línea escéptica sobre el caso, publicando la verdadera identidad de las niñas, y el lugar de los hechos, publicando incluso -imprudentemente- el domicilio de los Wright: Lynwood Terrace, nº 31, de Cottingley, cerca de Bradford (Yorkshire). La actitud de aquel periodista dañó irreparablemente la vida de los Wright para siempre, como suele ocurrir.

Otros medios, como el semanario Birminghan Weekly Post se unieron a la campaña contra las hadas de Cottingley, publicando artículos muy agresivos, como los firmados por el mayor Edwards, atacando duramente a Conan Doyle, y sugiriendo que al menos una de las niñas poseía buenos conocimientos de fotografía, como para falsificar las fotos. También los miembros de la (SPR), de la que Doyle era miembro activo desde 1891, se inclinaron por la teoría del fraude, insistiendo en que no se identificase al crédulo Doyle con la Sociedad de Investigaciones Psíquicas, que luchaba por reivindicar la naturaleza científica del estudio de lo paranormal.

Los estudiosos más críticos subrayaban que Elsie había trabajado, durante seis meses, en casa de un fotógrafo profesional, aunque fuese solo de recadera. Uno de los más prudentes, sir Oliver Lodge intentó explicar las fotografías desde una perspectiva racional y afrimó "que sin acusar a nadie, la hipótesis más simple parece ser que una niña imaginativa, jugando a fingir y simular, pudo secundar inocentemente la fantasía de sus amigas, realizando figuras creadas por ella, si es que tenía tal habilidad, y esas figuras quizás fueron luego fotografiadas...".
Sin embargo algunos investigadores no dudaron en acudir a "detectives psíquicos" para obtener nuevas evidencias, y así se solicitó al clarividente Geoftrey Hodson que se trasladara a este pueblo para que confirmase si él podía "ver" también a las "bellas damitas del arroyo" como se las llamaba. Efectivamente, Hodson llegó a sostener que había visto, a nivel astral, a una de ellas. (¿?)

Como él, cientos de personas se desplazaron a Cottingley con la esperanza de ver, y hasta cazar, un hada. Y las invasiones de fincas y terrenos privados, por una legión de curiosos, provocó numerosos disturbios y tensiones. Tensiones acrecentadas por la polémica que se radicalizaba cada día. ¿Eran auténticas las fotos de las hadas o se trataba de un montaje?
Puestas así las cosas, el siguiente paso era obvio. Se entregaría una nueva cámara a las niñas para que intentasen realizar nuevas fotos de hadas... y las consiguieron.

Hubo que esperar algunos meses, ya que Frances ya no vivía con sus tíos y era necesario -según la inocente creencia de los investigadores- que ambas niñas estuviesen juntas para que apareciesen las hadas. Recuerda Doyle en su libro: "necesitábamos la fusión de las auras de las dos muchachas" (Pag. 71).En los 15 días que Frances pasó visitando a su prima Elise hizo muy mal tiempo en Inglaterra, y apenas contaron con dos horas de buen sol en esas dos semanas. Las niñas tomaron las fotos en cuestión el jueves 26 de agosto y el sábado 28, con las placas entregadas por Gardner y con una cámara fotográfica igualmente facilitada por el investigador, y sellada secretamente por la compañía Illingword, que colaboró en el experimento. Y es que es justo reconocer que casi todo el peso de la investigación de campo pesó sobre Gardner, quien en carta fechada el 6 de septiembre comunica a Conan Doyle el éxito la experiencia. Las niñas habían tomado 3 nuevas fotos sobrenaturales: dos imágenes de hadas voladoras y un "nido de hadas".

Resulta encantador leer, en la correspondencia entre Gardner y Conan Doyle, la emoción con que ambos estudiosos, convencidos ya de la autenticidad de las imágenes interpretan las mismas: "...el hada que ofrece un ramo de flores... es un modelo de majestad y dulzura..."; "... hay un hada desvestida con aire de preguntarse si es hora de levantarse..."; etc. (Gardner a Conan Doyle, 27 de noviembre de 1921).

Doyle, ante estas nuevas "pruebas" no duda en concluir que las hadas de Cottingley son criaturas sobrenaturales absolutamente reales, aventurando incluso su estatura: "de entre treinta y cuarenta centímetros de alto" (Pag. 110). Doyle no dudo en acudir a su "amigo" el célebre ilusionista Harry Houdini quien, con su cruel sentido del humor característico, calificó las fotos ambiguamente de "revelación", lo que reforzó la creencia de Conan Doyle. Doyle, por otro lado, siempre pensó que Houdini mentía al decir que realizaba sus demostraciones con trucos de prestidigitación... A los magos le gusta con frecuencia jugar con la credulidad de su publico, y con sus emociones.

En agosto de 1921 se intentó un nuevo experimento, entregando mejor material fotográfico a las niñas, pero no hubo más fotos de hadas.

Cuando el mito se hace imparableAños después Frances Way y Elsie Hill, sus nuevos nombres una vez casadas, volvieron al ojo del huracán. En 1966 Elsie aceptó ser entrevistada por un periodista de la BBC. Sus declaraciones resultaron decepcionantes: confirmó que su padre había sido ajeno a todo el asunto, pero sostuvo que las fotografías eran auténticas. En 1976, en el curso de una nueva entrevista, se reafirmó en sus declaraciones, con el evidente propósito de preservar su vida privada y sus recuerdos.

Pero en 1978 el escritor Fred Gettings hace un descubrimiento asombroso. En el libro The Princess Mary's gift book (El libro de regalo de la Princesa María) publicado en 1915, aparecen unos dibujos de ninfas bailando, sospechosamente similares a las hadas tomadas en la primera foto de Cottingley. Solo hacía falta añadirle las alas a las ninfas para que fuesen idénticas a las hadas de Cottingley...

Sin embargo esa revelador descubrimiento no mermó ni un ápice la fe de los creyentes, y cada año se publicaban nuevos libros y artículos reivindicando la autenticidad de las hadas. Hasta tal punto que, ya en los noventa, dos importantísimas productoras cinematográficas realizaron dos películas, de alto presupuesto, basadas en el caso: Fotografiando hadas y Cuento de hadas. En dichas películas podemos admirar un reparto de lujo en el que actores como Ben Kingsley, Emily Woof, Peter O´Toole, Harvey Kettel, y un largo etcétera, dan vida a los personajes de esta trama, como Arthur Conan Doyle, Harry Houdini, y por supuesto Elsie y Frances... Y algunos enclaves esotéricos británicos, como los famosos "Jardines de Findhor" se beneficiaron indirectamente de toda esa publicidad, en tanto afirman que su trabajo espiritual se realiza, en parte, con los elementales de la naturalez... como las hadas de Cottingley.

Pero independientemente de la repercusión internacional del caso, que como demuestra la reciente subasta de los negativos, continúa, la pregunta es: ¿son las fotos de Cottingley un fraude?

Sin duda las "Hadas de Cottingley" suponen una de las imágenes más emblemáticas en la historia de la fotografía paranormal, circunstancia que en si misma justifica que los investigadores dediquemos un especial esfuerzo a certificar su autenticidad o, en caso contrario, a desenmascarar su falsedad. Y debo reconocer que una historia tan entrañable como la de las míticas criaturas del bosque que comparten la infancia de nuestros niños, es irresistiblemente seductora. Supongo que todos soñamos, en algún momento de nuestra juventud, que esas parientes lejanas de Campanilla y nuestro admirado Peter Pan, ya que eran tan reales como nuestros sueños. Por ello debo confesar mi especial fascinación por este caso desde hace muchos años. Y por ello decidí acudir en su día a diferentes expertos tanto en fotografía, como en óptica y mecánica fotográfica, para intentar evaluar la credibilidad de dichas imágenes.
Sin duda fueron los sabios análisis de uno de ellos, Justo Guisasola, experto fotógrafo -y lo que es más importante, especialista en óptica y mecánica fotográfica con 20 años de experiencia profesional a sus espaldas-, los que aportaron elementos más interesantes a nuestro particular análisis de las "Hadas de Cottingley".

El final de las hadas"Para empezar -explica el experto analista a Mundo Misterioso, mientras señala en la pantalla de su ordenador una imagen scaneada y coloreada de las "hadas"- fíjate en estas zonas. El gránulo y la definición de la imagen nos muestra tres grupos de imágenes diferentes. Como si hubiesen participado 3 escenas distintas en la composición de la fotografía final. Por un lado tenemos a la niña y este sector de bosque. Por otro a las hadas y estos arbustos, y en tercer lugar aparece el fondo con le río y la cascada..." Efectivamente podemos comprobar, en una ampliación muy detallada de la más famosa de las fotos de hadas, que aparentemente existen 3 grupos de imágenes distintas en la foto, que presentan distinta nitidez en la definición del gránulo de la placa.

Sin embargo Justo Guisasola aprecia otros elementos interesantes. "Pero hay otras cosas muy obvias. Fíjate en la cascada que aparece al fondo. El agua de la corriente aparece muy movida en la foto. Esto significa, evidentemente, que la fotografía fue tomada a una velocidad lenta, lo que produce esa característica sensación de corrimiento sobre la emulsión de la película. Sin embargo la alas de las hadas, que supuestamente están agitándose a gran velocidad para poder volar, aparecen perfectamente definidas y claras. Como si estuviesen quietas. Es decir, que las alas no estaban en movimiento sino estáticas, como aparecerían en un dibujo recortado..."

Para Guisasola, como para otros expertos en fotografía, solo hay dos posibilidades; o bien se trata de una doble o triple exposición, superponiendo dos o tres placas en el proceso de revelado; o bien se crearon las figuras de las hadas recortando los dibujos del Libro de Regalo de la Princesa María, se pegaron en un cartón recio añadiéndoles las alas, y se fijaron al suelo utilizando un alfiler de costura en un caso, y un hilo para suspenderlas en el aire en otros. Nosotros reprodujimos las dos técnicas, aunque en base a las posibilidades técnicas que tenían dos niñas de corta edad, y manteniendo la presunción de inocencia para el padre de Elsie -que solo se perjudicó con esta historia- tendemos hacia la segunda explicación. El lector juzgará por si mismo si podemos considerar reproducidas las hadas de Cottingley, aunque en nuestro caso fotografiadas en un bosque gallego...

A manera de epílogoA principios de los ochenta el erudito Geoffrey Crawley, experto analista que participó en el estudio de fotos tan controvertidas como las del asesinato de Kennedy, recibió el encargo formal de la Kodak para hacer un estudio de alta tecnología sobre las hadas de Cottingley. A partir de 1982 publicó cuatro artículos en el Journal of Photography divulgando sus conclusiones. Salvo la foto del "nido de hadas", que resistía los análisis, las demás imágenes parecían falsas. En febrero de 1983 la revista recibió una carta de Elsie, ya octogenaria, donde confesaba que habían fabricado la fotos con unas imágenes femeninas recortadas de una revista y fijadas al suelo con alfileres de sombrero...

Aunque insistía en que el "nido de hadas" era real. Probablemente debido a que se trata de una dobleexposición involuntaria, algo muy habitual en fotografía, y que sin duda hicieron sin darse cuenta. Según la anciana, nunca pensaron que su broma tuviese tanta repercusión, y confiaban en que su historia se olvidase pronto, pero no fue así. Sin embargo Frances mantuvo hasta el final de su vida que Elsie había confesado el fraude, agobiada por la constante persecución de la prensa, y buscando la paz que no encontró ni cuando se fue a vivir a América: "Pero nosotras realmente veíamos las hadas, y las fotos son auténticas...". Parece evidente que la desconocida que pagó más de un millón seiscientasmil pesetas por los negativos de esas fotos, hace pocas semanas, comparte plenamente esa opinión. Yo no.

Los elementales fotografiadosLas fotos de Cottingley provocaron una oleada de lo que en criminología denominamos "imitadores", y muchos pícaros intentaron obtener la fama de las niñas reproduciendo fotos de hadas, cuya obvia falsedad resulta evidente. Una de las primeras fue Dorothy Inman quien tomó una serie de fotografías de hadas poco después del suceso de Cottingley. No consiguió la repercusión social de las primeras, aunque ella murió sin revelar la técnica empleada. En verano de 1927, Else Arnhem obtuvo una serie de fotografias en Alemania de lo que parece ser un gnomo de los bosques con su gorro puntiagudo.

Más recientemente, en los años setenta, se han presentado algunas polémicas fotos que también pretenden mostrar a estas entidades. Una de ellas es la fotografía tomado por Gloria Ramsey en La Joya (California) y otra sacada en el bosque de Cornwall (Inglaterra). En España también se han tomado imágenes de supuestos gnomos y elementales en Navarra, Valgorgina, etc, al igual que en Argentina y otros países latinoamericanos. Pero ninguna de ellas puede considerarse una prueba objetiva de la existencia de los elementales...

Esto es lo que yo llamaría "un fraude de antología"...