Monday, March 27, 2006

Meme tanka literario

...En respuesta al toque sutil de mi querida amiga y compañera de lecturas, acepto gustoso su invitación:

Solo deseo
verte, tirana mía
pasión, anhelo
me encuentro ciego
sin tus pupilas

Y así mismo extiendo la invitación a mis amigas:
*^Mariposa del Can Mayor (Penélope)
*^La Hija de Zeus
*^Cabina Aérea

Tuesday, March 21, 2006

La balada de la masturbadora solitaria


Al final del asunto siempre es la muerte.
Ella es mi taller. Ojo resbaladizo,
fuera de la tribu de mí misma mi aliento
te echa en falta. Espanto
a los que están presentes. Estoy saciada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Dedo a dedo, ahora es mía.
No está tan lejos. Es mi encuentro.
La taño como a una campana. Me detengo
en la glorieta donde solías montarla.
Me hiciste tuya sobre el edredón floreado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío,
en la que cada pareja mezcla
con un revolcón conjunto, debajo, arriba,
el abundante par en espuma y pluma,
hincándose y empujando, cabeza contra cabeza.
De noche, sola, me caso con la cama.
De esta forma escapo de mi cuerpo,
un milagro molesto, ¿Podría poner
en exhibición el mercado de los sueños?
Me despliego. Crucifico.
Mi pequeña ciruela, la llamabas.
De noche, sola, me caso con la cama.
Entonces llegó mi rival de ojos oscuros.
La dama acuática, irguiéndose en la playa,
un piano en la yema de los dedos, vergüenza
en los labios y una voz de flauta.
Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada.
De noche, sola, me caso con la cama.
Ella te agarró como una mujer agarra
un vestido de saldo de un estante
y yo me rompí como se rompen una piedra.
Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar.
El periódico de hoy dice que se han casado.
De noche, sola, me caso con la cama.
Muchachos y muchachas son uno esta noche.
Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras.
Se quitan zapatos. Apagan la luz.
Las brillantes criaturas están llenas de mentiras.
Se comen mutuamente. Están más que saciadas.
De noche, sola, me caso con la cama.

ANNE SEXTON


La poeta estadounidense Anne Sexton recibió el Premio Pulitzer de Poesía en 1967. En su obra poética se revelan zonas de la mente humana ajenas a la complacencia y a la convención social, a través de visiones que la escritora Julia Kristeva, en su obra sobre los "poderes del horror", situaría en el campo de la abyección. Se suicidó a los 45 años. Tres de sus obras fueron publicadas póstumamente.

Thursday, March 16, 2006

Elias Canetti



Toda esta admiración dilapidada (Pascua, 1960).

"...Un día cálido como de verano. Un día de sur. Un domingo lleno de individuos indolentes en el calor. Leo aquí y allá, en éste y en aquel idioma: anteayer Demócrito, ayer Juvenal, hoy Montaigne, hace unos días poemas de Tasso. No tengo ni rabia ni ansiedad. Hablo con personas que encuentro por accidente. Desde que el libro se publicó, reina el silencio total. Primero estaba sorprendido, acaso un poco intranquilo, ahora me habita el silencio y soy feliz. No voy a ninguna parte, no sé dónde comenzar. Aguardo el rayo y la voz poderosa. No me he liberado de todo lo que escribí hasta ahora. Ningún recuerdo me seduce, ninguna meta me llama. A veces lamento que mi alma no se haya vestido con el idioma inglés. Aquí he vivido veintidós años. Escuché a muchas personas que me hablaban en el idioma del país, pero nunca los escuché como si fueran escritores, sólo las entendí. Mi propia desesperación, mi asombro y mi delirio nunca se sirvieron de palabras inglesas. Lo que sentí, lo que pensé y dije, lo escribí en palabras alemanas. Cuando me preguntaron por qué era así, siempre tuve razones convincentes. El orgullo fue la más importante, el orgullo en el que creía. Hoy me seduce la idea de comenzar una vida en un nuevo idioma. Amo el lugar donde vivo más que cualquier otro. Me resulta tan familiar como si hubiese nacido aquí. A fuerza de ser un eterno extranjero, soy el más auténtico de sus habitantes. El divorcio entre esta patria y mi soliloquio es perfecto...."

".... Hoy leí bien a Maquiavelo. Por primera vez me atrapó realmente. Leo sus libros con frialdad y sin amargura. Me llama la atención que Maquiavelo estudie el poder del mismo modo como yo estudio a las multitudes: consideramos el objeto de nuestro estudio sin prejuicios. Las ideas de Maquiavelo nacen de su trato personal con los poderosos y de sus lecturas. Lo mismo puede decirse, mutatis mutandis, de mi proyecto. Como todo individuo de nuestro tiempo, conozco toda la variedad de las multitudes. En una lectura sin fin, intento obtener una idea de las multitudes lejanas y cercanas. Debo leer mucho más que Maquiavelo: su pasado es la antigüedad, Roma sobre todo. Mi pasado abarca todo lo que implica un conocimiento. Pero creo que lo leemos de la misma manera: dispersos y concentrados al mismo tiempo. Las manifestaciones semejantes las descubrimos por todas partes. Por lo que se refiere a las multitudes, no tengo los prejuicios de antes: no son buenas ni malas, sencillamente están ahí, eso es todo. Me resulta insoportable la ceguera conque hemos vivido frente a ellas. Si no estuviese interesado en el estudio del poder, tendría una relación más limpia con Maquiavelo. Aquí se cruzan nuestros caminos de una manera más íntima y complicada. Para mí, el poder es todavía el mal absoluto. Y sólo desde esa perspectiva puedo estudiarlo. Si leo a Maquiavelo, mi enemistad con el poder se adormece. Pero se trata de un sueño ligero, del cual siempre despierto a gusto."

Sunday, March 12, 2006

DE LA MUJER AL HOMBRE



Dios te hizo hombre para mí.
te admiro desde lo más profundode mi subconsciente
con una admiración extraña y desbordada
que tiene un dobladillo de ternura.
Tus problemas, tus cosas
me intrigan, me interesan
y te observo
mientras discurres y discutes
hablando del mundo
y dándole una nueva geografía de palabras
Mi mente esta covada para recibirte,
para pensar tus ideas
y darte a pensar las mías;
te siento, mi compañero,
hermosojuntos somos completos
y nos miramos con orgullo
conociendo nuestras diferencias
sabiéndonos mujer y hombre
y apreciando la disimilitud
de nuestros cuerpos

Gracias Magda, por presentarme a Gioconda Belli....la he disfrutado ENORMEMENTE!!!, un beso para tí

Saturday, March 11, 2006


“Nada tengo, nada dejo, nada pido. Desnuda como nací me voy, tan ignorante de lo que en el mundo había. Sufrí y es el único bagaje que admite la barca que lleva al olvido”.
TERESA WILMS MONTT

TERESA WILMS MONTT

Teresa Wilms Montt nació en Viña del Mar en 1893 y 28 años más tarde se dio muerte con una sobredosis de veronal. Tan breve lapso vital rubricó la suerte de una mujer que supo del valor que la sociedad chilena de principios del siglo XX asignaba al sexo femenino: un signo ocioso inscrito en los límites extremos del discurso sentimental.
Perteneciente a una de las más distinguidas familias chilenas (su padre, un rico comerciante y su madre, de la casta ilustre que dio tres presidentes al país), Teresa vivió en un ambiente marcado por los excesos y dominado por el Taedium Vitae que caracterizó a la alta sociedad de principios de siglo.
En 1882, "El Mercurio" publicó una lista de 59 millonarios chilenos. Eran los "neoaristócratas" o nuevos ricos generados por la especulación en torno a la minería, la banca, la industria y la agricultura; símbolo de una época de decadencia en la que predominaban las ínfulas y los prejuicios nobiliarios. Al denunciar Luis Orrego Luco en "Casa Grande" (1902), que a principios de este siglo no importaba tanto ser aristócrata, sino parecerlo, denotaba el fin de la imago mundi filantrópica de la aristocracia chilena tradicional. Los nuevos ricos competían por superarse en un torbellino de excesos que imponía el placer como objeto y finalidad de la vida. Una época en que, según Francisco Antonio Encina, predominaba "el desprecio por los deberes de ciudadano y por los esfuerzos y sacrificios que impone la vida".
Teresa Wilms perteneció a este mundo de excesos. Una de las más bellas y célebres "cachetonas" de la alta sociedad santiaguina (apodo dado a las primeras mujeres que tuvieron acceso a la vida bohemia masculina, las que daban "cachet et ton" al ambiente nocturno y se dieron a conocer con la apertura del Club Santiago, en 1907), formaba parte de un reducido círculo de mujeres ricas y bonitas, aburridas de la existencia burguesa y ansiosas de aire parisién.
Siguiendo el trazado habitual para una "niña bien" chilena, a los dieciséis años Teresa se casó con Gustavo Balmaceda Valdés (1883-1924). Gustavo, sin embargo, no pudo evadir la triste suerte de los Balmaceda (al infortunado Balmaceda de la Revolución siguió José Ramón Balmaceda, quien perdió sus bienes agrícolas dejados en herencia; lo mismo pasó a su hermano José Elías y a Ramón (padre de Gustavo)), y, después de perder sus inmuebles, Gustavo subsistirá aceptando puestos públicos de menor importancia, esperando que sus relaciones le consiguieran cargos diplomáticos.
Prontamente, el vínculo matrimonial se deshizo y Teresa perdió la tuición de sus dos hijas, Elisa y Silvia. Ya durante su matrimonio, ella registraba en su contra el "oprobio" de un affaire con "Vicho" Balmaceda, aventura que le valió el que su familia y la sociedad de la época le dieran la espalda, obligando a Teresa a optar por el exilio, al que escapó acompañada de Vicente Huidobro. Su estadía en Buenos Aires será dramáticamente rubricada con el suicidio de un pretendiente rechazado.
Años después, la poetisa Sarah Hübner la encontró en París. Su romántica descripción de Teresa Wilms envuelta en sedas, calzada con chinelas de raso y adornada con plumas de avestruz es premonitoria: "Sobre los hombros, una capa de color coral encendido ...pone reflejos de fuego en su hermoso semblante, bañado de una palidez intensa, casi lívida."
Poco tiempo después, Teresa es llevada al Hospital Laennec, donde fallece.
La infausta suerte de Teresa y su azarosa vida le valdrán numerosas interpretaciones. Algunas de éstas dicen que pasó su vida como una Magdalena. La imagen, sin embargo, no se ajusta con propiedad a una mujer que vivió la mayor parte de su vida en París y a la que la leyenda le atribuye la sangre azul de los Hohenzollern.
El infortunio de Teresa Wilms Montt no fue el de la prostituta bíblica. Su suerte fue el fruto de una época en que la dualidad Mujer-Ocio alcanzó su máxima expresión, llevando a identificar los sentimientos femeninos como ejercicio propio de un Otro improductivo

FUENTE: Dr. Norberto Flores
Un Signo Extremo en el Discurso Femenino Sentimental de Inicios del Siglo XX