Friday, July 07, 2006

A JARIFA EN UNA ORGÍA

Trae, Jarifa, trae tu mano, ven y pósala en mi frente,
que en un mar de lava hirviente
mi cabeza siento arder.
Ven y junta con mis labios
esos labios que me irritan,
donde aún los besos palpitan
de tus amantes de ayer.
¿Qué la virtud, la pureza?
¿Qué la verdad y el cariño?
Mentida ilusión de niño
que halagó mi juventud.
Dadme vino: en él se ahoguen
mis recuerdos; aturdida,
sin sentir, huya la vida
paz me traiga el ataúd.
El sudor mi rostro quema,
y en ardiente sangre rojos
brillan inciertos mis ojos,
se me salta el corazón.
Huye, mujer; te detesto,
siento tu mano en la mía,
y tu mano siento fria,
y tus besos hielo son.
¡Siempre igual! Necias mujeres,
inventad otras caricias,
otro mundo, otras delicias,
¡o maldito sea el placer!
Vuestros besos son mentira,
mentira vuestra ternura,
es fealdad vuestra hermosura,
vuestro gozo es padecer.
Yo quiero amor, quiero gloria,
quiero un deleite divino,
como en mi mente imagino,
como en el mundo no hay;
y es la luz de aquel lucero
que engañó mi fantasía,
fuego fatuo, falso guía
que errante y ciego me tray.
¿Por qué murió para el placer mi alma,
y vive aún para el dolor impío?
¿Por qué si yazgo en indolente calma,
siento en lugar de paz, árido hastío?
¿Por qué este inquieto abrasador deseo
¿Por qué este sentimiento extraño y vago,
que yo mismo conozco un devaneo,
y busco aún su seductor halago?
¿Por qué aún fingirme amores y placeres
que cierto estoy de que serán mentira?
¿Por qué en pos de fantásticas mujeres
necio tal vez mi corazón delira,
si luego en vez de prados y de flores,
halla desiertos áridos y abrojos,
y en sus sandios o lúbricos amores
fastidio sólo encontrará y enojos?
Yo me arrojé, cual rápido cometa,
en alas de mi ardiente fantasía
doquier mi arrebatada mente inquieta
dichas y triunfos encontrar creía.
Yo me lancé con atrevido vuelo
fuera del mundo en la región etérea,
y hallé la duda, y el radiante cielo
vi convertirse en ilusión aérea.
Luego en la tierra la virtud, la gloria
busqué con ansia y delirante amor,
y hediondo polvo y deleznable escoria
mi fatigado espíritu encontró.
Mujeres vi de virginal limpieza
entre albas nubes de celeste lumbre;
yo las toqué, y en humo su pureza
trocarse vi, y en lodo y podredumbre.
Y encontré mi ilusión desvanecida,
y eterno e insaciable mi deseo.
Palpé la realidad y odié la vida:
sólo en la paz de los sepulcros creo.
Y busco aún y busco codicioso,
y aun deleites el alma finge y quiere;
pregunto, y un acento pavoroso
"¡Ay!, me responde, desespera y muere.
Muere, infeliz: la vida es un tormento,
un engaño el placer; no hay en la tierra
paz para ti, ni dicha, ni contento,
sino eterna ambición y eterna guerra.
Que así castiga Dios el alma osada
que aspira loca, en su delirio insano,
de la verdad para el mortal velada,
a descubrir el insondable arcano".
¡Oh, cesa! No, yo no quiero
ver más, ni saber ya nada;
harta mi alma y postrada,
sólo anhela descansar.
En mí muera el sentimiento,
pues ya murió mi ventura;
ni el placer ni la tristura
vuelvan mi pecho a turbar.
Pasad, pasad en óptica ilusoria,
y otras jovenes almas engañad;
nacaradas imágenes de gloria,
coronas de oro y laurel, pasad.
Pasad, pasad, mujeres voluptuosas,
con danza y algazara en confusión;
pasad como visiones vaporosas
sin conmover ni herir mi corazón.
Y aturdan mi revuelta fantasía
los brindis y el estruendo del festín,
y huya la noche y me sorprenda el día
en un letargo estúpido y sin fin.
Ven, Jarifa; tú has sufrido
como yo; tú nunca lloras.
Mas, ¡ay, triste! que no ignoras
cuán amarga es mi aflicción.
Una misma es nuestra pena,
en vano el llanto contienes...
Tú también, como yo, tienes
desgarrado el corazón.

JOSÉ DE ESPRONCEDA

Wednesday, July 05, 2006

El Mono Desnudo


“Debió de haber un tiempo, en época de nuestros remotos antepasados, en que se empleó la aproximación por detrás. Supongamos que hubiésemos llegado a la fase en que la hembra incitaba sexualmente al macho desde atrás, con un par de carnosas nalgas hemisféricas (que, digámoslo de paso, no se encuentran en ninguna otra especie de primates) y con un par de
brillantes labios genitales. Supongamos que el macho hubiera adquirido una fuerte sensibilidad sexual para responder a estas señales específicas. Supongamos que, llegada a este punto de su evolución, la especie se volviese cada vez más vertical y orientada de frente en sus contactos sociales. En esta situación, cabría esperar que encontrásemos alguna especie de autoimitación frontal del tipo que hemos visto en el mandril. Si observamos las regiones frontales de la hembra de nuestra especie, ¿podemos descubrir alguna estructura que sea posible remedo de la antigua exhibición genital de las nalgas hemisféricas y de los rojos labios? La respuesta aparece con la misma claridad que el propio pecho de la hembra. Los senos protuberantes y hemisféricos de la hembra son, seguramente, copia de las carnosas nalgas, y los vivos y definidos labios rojos de la boca deben de ser una réplica de los de la vulva”

Desmond Morris
Imagen: Peter Fendi (Secuencia Erótica, 1835)

LECCIONES ESPIRITUALES PARA LOS JÓVENES SAMURÁIS Y OTROS ENSAYOS


«Cuando pienso en mis últimos veinticinco años me maravillo de cuán vacíos han sido. No puedo decir que realmente he “vivido”. Sólo los atravesé tapándome la nariz»

Yukio Mishima

Saturday, July 01, 2006

LA SOÑADORA


Cae la noche, en oscurecidas formas que parecen-
Tantear, con misteriosos dedos hacia la ventana -luego-
Descansan en el dormir, envolviéndome, como en un sueño
Fe mía -¡que yo pueda despertar!

Y gotea la lluvia con el mismo triste, insistente ritmo.
Temblando a través del vidrio, inclinándose lacrimosa,
Y suave golpetea, como pequeños pies temerosos.
Fe mía -¡qué tiempo este!

El plumoso fresno aletea; allí sobre el vidrio,
El fuego moribundo lanza un parpadeante rayo fantasmal,
Y luego se cierra en la noche y la lluvia cae suave.
Fe mía -¡qué oscuridad!


1911-1982
Djuna Barnes

HOMOSEXUALIDAD EN EL JAPÓN MEDIEVAL

"..Uno de los cuentos de Ihara nos traslada los códigos de caballeros que tenían los samuráis sobre la cuestión de los amores no correspondidos. "Todos los camaradas se hacen el hara kiri" gira en torno a tres personajes, Ukyo, Uneme y Samanosuke, que son pajes de un señor de la provincia de Yedo, en el Japón medieval. Los tres son jóvenes y hermosos y sirven ejemplarmente a su señor; además, Uneme y Samanosuke están enamorados el uno del otro (a pesar de que algunos investigadores opinen que era el amor señor-paje el ideal de la cultura japonesa, aquí se trata siempre de amor entre pajes). Entonces, Ukyo se enamora perdidamente de Uneme y cae enfermo de amor. En su lecho, muchos le visitan para consolarle, pero él silencia repetidas veces el objeto de sus dolencias, incluso ante la petición de Samanosuke de que Ukyo le abra el corazón. Samanosuke ruega al enamorado que escriba una carta de amor que él entregará a quien desee y consigue que Ukyo salga de su silencio. Cuando Uneme lee la carta, se apiada del amante doliente y los tres pajes se proponen amarse mutuamente en "un amor leal y armonioso".
Pero el señor toma a su servicio a un nuevo paje, Shyuzen Hosono, quien desconocía las reglas del buen servicio. Este se enamora de Ukyo y le acosa constantemente, sin atender a las buenas maneras, por lo que Ukyo le desprecia. Shyuzen y un cómplice suyo deciden, rabiosos, matar a Ukyo; este se entera de la trama y se adelanta a ellos. Una noche, vestido de samurai, mata a Shyuzen con su espada, lo que le condena a hacerse el hara kiri, pues Shyuzen tenía por padre a uno de los cortesanos del señor y esa era la obligación.
Ukyo practica entonces el suicidio ritual en el templo del señor, después de pronunciar un viejo poema chino:

Las flores esperan la próxima primavera;
confiando que las mismas manos las acariciarán.
Pero los corazones de los hombres ya no serán los mismos,
y sólo vosotros sabréis que todo cambia,
oh, pobres amantes.


A continuación, Uneme se dirige al centro del templo y se hace el hara kiri también. Diecisiete días después de la muerte de sus amantes, Samanosuke acaba con su vida haciéndose el hara kiri..."

JAIME MONTES MORNIELA

OPUS DEI


"El movimiento Opus Dei fue fundado en 1928 por el cura católico Josemaría Escrivá de Balaguer (hoy "San Josemaría"), bajo la premisa de que "la vida cotidiana, es un camino a la Santidad", y de que "todos estamos llamados a ser 'santos'". Esto implica, en la práctica, el autosacrificio a través del trabajo ordinario. Durante el S. XX, el Opus Dei ha tenido un total apoyo del Papa mismo, y también ha provocada fuertes críticas, tanto desde el seno de la Iglesia como desde el exterior. Sin embargo, a partir de1982 tiene el status canónico de Prelatura Personal del Papa, con ámbito internacional y estatutos propios. Con unos 85 mil miembros en todo el mundo, actualmente el Opus Dei es una organización que, públicamente, da de sí misma información sesgada y uniformemente positiva, siendo su apariencia idéntica a la de cualquier secta cristiana (en su novela, Dan Brown la denomina "secta católica"). Los que critican desde dentro de la Iglesia (por ejemplo, muchos jesuítas) afirman que eso de que "cualquiera puede ser santo" es una puerta para que los laicos logren la santidad, sin votos y sin hábitos, lo que resta vocación a las órdenes religiosas. Detractores del movimiento (entre los cuales hay muchos ex-integrantes), afiman que dentro del Opus opera una fuerza que manipula, chantajea o presiona psicológicamente a sus miembros (o a quienes quieren ingresar). ..."

Darío Lavia